lunes, 25 de mayo de 2009

INTENTANDO COMBATIR LA ANOMIA

Con la finalidad de sacudir la indolencia y combatir la anomia, que lamentablemente persiste en soslayar nuestra sociedad, se remitió a Caretas la siguiente carta, publicada en la edición 2073 del 08 de abril de 2009.

http://www.caretas.com.pe/Main.asp?T=3082&S=&id=12&idE=822&idSTo=73&idA=38602


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NOS ESCRIBEN…

Y CONTESTAMOS

Aire Que Mata

Lima, 1 de abril del 2009

Desde el 26 de marzo los efectivos de la Policía Nacional que dirigen el tránsito en la capital emplean mascarillas con el fin de prevenir enfermedades respiratorias provocadas por los altos índices de contaminación en Lima. Llama la atención que se adopte una medida tan pasiva en vez de ejecutar operativos para hacer cumplir el Artículo 237 del Reglamento Nacional de Tránsito (Decreto Supremo Nº 033-2001-MTC), que prohíbe la circulación de vehículos que descarguen o emitan contaminantes que provoquen la alteración de la calidad del medio ambiente, en un índice superior a los límites máximos establecidos con el Decreto Supremo Nº 047-2001-MTC.
(*)

Fernando Zegarra López

DNI 43661619

Los 1,200 policías que dirigen el tránsito en Lima Metropolitana y se exponen intensamente al smog vehicular que hasta cuadriplica el 10ug/m3 establecido como límite por la Organización Mundial de la Salud (OMS), tienen derecho a protegerse. CARETAS propuso la medida y esas mascarillas las usan los policías en Tokio, por ejemplo. Pero es obvio que sacar de circulación a las chatarras rodantes de nuestro parque automotor ayudaría a disminuir la creciente contaminación en la capital, evitando que nuestro Congreso sea trompicado a su gusto por la ZOFRA Tacna.

(*) SIGUE PARRAFO NO PUBLICADO:

En nuestro país lo que falta es mayor control en la exigencia del cumplimiento de las leyes y ello recae exclusivamente en las autoridades competentes. Si éstas, se limitan a cubrirse con mascarillas en vez de retener el vehículo y aplicar la multa a la infracción G-2 del Reglamento de Tránsito …¿quién velará por el orden en las calles?.....¿El Chapulín Colorado?


miércoles, 21 de enero de 2009

…..¿ Y LA MISIÓN?


(Publicado en la Revista Expresión Militar N° 34-II editada en 2008 y distribuida en 2009)

“Deber, Honor y Patria, estas tres palabras consagradas reverentemente dictan lo que ustedes deben ser, lo que pueden ser, lo que serán..….Los incrédulos dirán que son sólo palabras, sólo un slogan, sólo una frase llamativa…. Cada arrogante, cada demagogo, cada cínico, cada hipócrita, cada perturbador, y lamento decirlo, aún otros de un carácter completamente distinto, tratarán de menospreciarlos hasta la burla o la ridiculez para saber cuando son débiles, y enfrentarse a sí mismos cuando se sienten temerosos”
General Douglas Mac Arthur


INTRODUCCIÓN

Cuando ingresamos a las filas de nuestro Ejército, aprendemos innumerables conceptos y asimilamos múltiples experiencias que forjan nuestro espíritu guerrero, nuestro ethos de soldado, de lo cual - conforme pasan los años - nos sentimos sumamente orgullosos, inclusive aún después de haber dejado las filas del activo. Este conjunto de preceptos, enseñanzas, instrucción, tradiciones, de las que nos jactamos, llevan siempre un firme propósito: el cumplimiento de nuestra misión.

De la misión, hemos conocido diversas formas de expresarse: desde la que explica que es “el faro luminoso que debe guiar nuestras acciones”, “nuestro fin supremo”, hasta motivaciones como las que “el soldado lo puede todo, lo único que no puede hacer es parir”. Y en efecto, “la misión” es tan importante en nuestra profesión, que la colocamos en todo tiempo y en todo nivel, en el tope de nuestras ocupaciones, y por ello reflexionar sobre ella, hoy antes que mañana, reviste especial consideración.

Y que mejor empezar este análisis, recordando lo que nuestro pueblo, a través de la Constitución Política del Estado, misiona en relación a la Seguridad y Defensa Nacional:

Art 118º.- “Corresponde al Presidente de la República: Presidir el Sistema de Defensa Nacional; organizar, distribuir y disponer el empleo de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional. Adoptar las medidas necesarias para la defensa de la República, de la integridad del territorio y de la soberanía del Estado. Declarar la guerra y firmar la paz, con autorización del Congreso”.

Art 163º.- “El Estado garantiza la seguridad de la Nación mediante el Sistema de Defensa Nacional. La Defensa Nacional es integral y permanente. Se desarrolla en los ámbitos interno y externo. Toda persona natural o jurídica, está obligada a participar en la Defensa Nacional, de conformidad con la ley”

Art 165º.- “Las Fuerzas Armadas están constituidas por el Ejército, la Marina de Guerra y la Fuerza Aérea. Tienen como finalidad primordial garantizar la independencia, la soberanía y la integridad territorial de la República. Asumen el control del orden interno de conformidad con el Artículo 137º de la Constitución”

Complementando a la Constitución Política del Estado, la Ley Nº 28478 “Ley del Sistema de Seguridad y Defensa Nacional” establece que el Consejo de Seguridad Nacional es el responsable de aprobar la Política de Seguridad y Defensa Nacional, las Directivas sobre Seguridad Nacional y los demás aspectos relacionados con la Seguridad Nacional.

Rápidamente podemos observar que - aunque las Fuerzas Armadas, tienen por mandato constitucional la finalidad primordial de “garantizar la independencia, la soberanía y la integridad territorial de la República“ - el cumplimiento de su delicada misión está supeditada a las decisiones del Consejo de Seguridad Nacional (CSN) y del propio Presidente de la República, quien resulta ser el Presidente del CSN, sin mencionar las limitaciones de la interacción estatal que soslaya nuestras necesidades presupuestales.

LA INTERACCIÓN INSTITUCIONAL

Ya en el interior de las actividades castrenses, el cumplimiento de nuestras tareas constitucionales las encontramos divididas – lamentablemente, muchas veces separadas – en Fuerzas Armadas administrativas y Fuerzas Armadas operacionales. Las primeras a cargo de los Institutos Armados propiamente dichos, que - de acuerdo a Ley - se encargan de la preparación de la Fuerza, es decir desde el equipamiento, la instrucción y entrenamiento, incluyendo por cierto las múltiples actividades administrativas que se realizan en tiempo de paz, para finalmente ponerlas a disposición del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas a través de los diferentes Comandos Operacionales.

En el terreno nuestros elementos operacionales y administrativos, resultan estar constituidos por las mismas organizaciones, y solamente cambian de nombre de acuerdo a la situación. Así tenemos que una Brigada de Infantería tiene a su cargo la preparación de su fuerza y a la vez – cuando es misionado por el CCFFAA- conduce las operaciones dentro de su ámbito de responsabilidad. A simple vista parecería no existir problema en ello, pues se supone que si finalmente el empleo de la Fuerza es de responsabilidad del propio Comandante encargado de prepararla, todo debería estar en óptimas condiciones.

Nuestra profesión demanda que desarrollemos en tiempo de paz una estricta disciplina, un óptimo mantenimiento y un exigente entrenamiento aprovechando al máximo los recursos – que para tal fin – el Estado pone a nuestra disposición. La experiencia nos señala que en el curso de la preparación de la Fuerza, las actividades administrativas absorben – tarde o temprano- la mayor parte del tiempo de nuestras organizaciones. Desde la preocupación de completar los efectivos en cada llamamiento ordinario, las actividades locales, sociales, de bienestar, los procesos de adquisición, los shows, las representaciones, la falta de presupuesto para actividades no programadas, entre otros, lleva a muchos Comandos a la “parálisis por análisis”, a través de múltiples reuniones con los Estados Mayores, Estados Mayores Especiales o Grupos de Trabajo, empleando nuestro poderoso “Powerpoint” en la búsqueda de una solución inteligente que permita revelar la eficiencia en la acción de comando, que al final se ven traducidas en actividades desarrolladas “más allá del cumplimiento del deber” las que eventualmente se muestran en construcciones, arreglo de instalaciones, obtención de material “sin costo alguno para el Estado”, “mantenimiento óptimo” de los vehículos asignados, y otras acciones destacadas que suelen adornar los informes de evaluación anual del Oficial.

De todo el conjunto de actividades administrativas que se realizan para la preparación de Fuerza, brevemente destacamos a dos: el planeamiento y la formulación del presupuesto institucional. De éste último depende vitalmente nuestro funcionamiento. Pese a ello, aún no hemos podido alcanzar con éxito una adecuada estructuración, que permita visualizar nuestros objetivos en alguno de los plazos. Naturalmente para preparar el presupuesto es indispensable plasmar el planeamiento desde el más alto nivel, el cual se va detallando hacia los escalones subordinados, definiendo en forma específica las tareas que nos corresponde realizar – en nuestro cargo o mando - para “garantizar la independencia, la soberanía y la integridad territorial de la República”

El planeamiento, es una de las actividades de mayor importancia dentro de las que realizamos en tiempo de paz. y por ello le dedicamos cuantiosas horas de nuestra formación profesional. En la Escuela Militar, la Escuela de Armas y Servicios, las Escuelas Especializadas, la Escuela de Guerra y en el Curso de Comando Conjunto, aprendemos a planear y a solucionar situaciones de crisis, con la finalidad de tener la mejor alternativa para enfrentar “la niebla y fricción” que inevitablemente encontraremos en una situación de combate o conflicto.

Tan importante es el planeamiento que hace más de 2,500 años Sun Tzu dedicó su primer libro a los “Estimados” concluyendo que “El General que consigue ganar una batalla es que ha hecho muchas evaluaciones preliminares antes de comenzar la lucha. El general que pierde una batalla es porque ha hecho muy pocas evaluaciones preliminares, Por lo tanto, hacer varias evaluaciones preliminares y bien hechas conduce a la victoria. Hacer pocas evaluaciones preliminares lleva, irremisiblemente a la derrota”[1]. Habiendo recordado aquello, “de que le vale a un Oficial, un Capitán por ejemplo, haber estudiado cinco años en la Escuela Militar, haber realizado el Curso básico o Intermedio y Avanzado del Arma o tal vez haber realizado algún otro tipo de curso de especialización, si para tres minutos de combate se olvida todo lo aprendido y es sorprendido por un ignorante terrorista?[2]

NIEBLA Y FRICCIÓN

Para explicar la naturaleza de la Guerra Karl Von Clausewitz, se refería a “la niebla”, como el sinónimo de la incertidumbre, es decir, “la correspondencia imperfecta entre la información y el ambiente”[3] Bajo “la niebla” se esconden los problemas que tienen todos los niveles para entender la situación como un todo incluyendo también los desacuerdos que surgen del encuentro de voluntades y percepciones.

Por su lado, “la fricción” era el conjunto de factores que distinguen la guerra real de la guerra en el papel. Debe ser entendida como el conjunto de esos factores inesperados que hacen que nuestro planeamiento inicial sufra alteraciones. Puede evidenciarse por medio de las averías, el mal tiempo, las condiciones de la propagación, la opinión pública, etc.

“Niebla y fricción” encontramos, más a menudo que antes, en el curso del cumplimiento de nuestra misión. La incesante pugna por el poder, las pasiones políticas, los intereses personales, la búsqueda del aplauso, la falta de liderazgo y la falta de integridad por último, se han sumado a los clásicos problemas de interacción con otros elementos y autoridades estatales, que persisten en desatender - peor incomprender - la importancia de la Defensa Nacional. Y es así, que a pesar de tener a la vista la amenaza, el conflicto, no se reacciona en asimilar que la política de Defensa – y con ella la misión del Ejército - debe trascender al gobierno de turno y por ello, nos hemos quedado varados en una aparente “reforma permanente”, sin haber avanzado un centímetro en la realidad.

NUESTRO HISTÓRICO COMPROMISO

La diaria preocupación del ciudadano de a pie, de llevar el pan a su hogar, conjugado con una anomia in crecendo, particularmente en los sectores marginales, no le deja tiempo sino para velar por su seguridad personal o familiar, confiando que “alguien” está preocupado por la seguridad de la Nación.

Por lo tanto, requerimos con urgencia enfrentar la realidad, y ante la ausencia de un liderazgo civil para fomentar la Defensa, debemos asumir nuestra responsabilidad histórica “con fecunda y viril tradición” y agotar los mecanismos para comprometer a la ciudadanía nacional, en este nuestro común interés: la soberanía y la integridad nacional. Y este compromiso histórico, no debe confundirse con algún llamado al retroceso democrático, todo lo contrario, pues la convocatoria está necesariamente vinculada a nuestros principios republicanos que exigen fomentar la participación cada vez mayor de civiles en el liderazgo de la Defensa, con la única finalidad de cerrar filas en provecho de la Patria, entendiéndose que mientras más civiles estén convencidos que la Seguridad y Defensa es una necesidad vital para el desarrollo nacional, mejor podremos cumplir nuestra misión constitucional.

Como puntualizáramos en su oportunidad[4] el liderazgo civil requiere dos condiciones básicas: conocimiento y experiencia, a diferencia del liderazgo militar que debe sumar muchas otras cualidades descritas en diversa bibliografía y que se procura inculcar principalmente en las Escuelas de formación, pero que sólo se revelan en el curso de la carrera. De todas ellas, debe distinguirse el carácter, coraje moral, delegación de responsabilidades y la integridad[5]

Cuando hablamos de carácter, no nos referimos al que describe al jefe gritón o a aquel que amenaza y mantiene la organización por el temor. El carácter del líder está íntimamente relacionado con el espíritu de desinterés personal, que hace que el subordinado confíe en su Superior por la coherencia de sus Principios con sus actos, por su línea de conducta ejemplar que le hace actuar recta y lealmente cualesquiera fuesen las circunstancias, jamás calculando los intereses personales.

El Coraje moral, conlleva el riesgo profesional de exponer las ideas sin medir que aquellas no sean del gusto del Superior. Los líderes efectivos son aquellos que no se quedan en silencio observando a sus colegas y superiores cometer errores. En el balance final, cuando la seguridad de la Nación está de por medio, no se requiere de líderes de barro, que muchas veces son un simple “si señó”, particularmente a la hora de recomendar lo que el jefe quiere oír.

La delegación de responsabilidades a los comandos subordinados, fomenta el liderazgo y mejora el funcionamiento institucional. Se cuenta que el General Einsenhower el día “D” no dio una sola orden, pues ya había dado sus conceptos y guías, y sus tropas y comandantes cumplieron con su deber, mientras que en el otro lado Hitler, se encontraba sumamente ocupado tratando de revisar cada decisión.

Finalmente - parafraseando al Tte Gral Edward M. Flanagan[6] - la integridad es una constante, que debemos practicar, no como una cosa temporal, pues ella es rígida, completa e invariable. Acepta solamente una conducta honorable, requiere honestidad en todos los actos y en todos los tiempos. En ninguna otra profesión la integridad es tan importante que en la profesión de las armas, porque en ninguna otra profesión se pone en riesgo la vida de tantos hombres. No hay otra profesión que cargue con el peso de la Seguridad y Defensa de la Nación. No hay otra profesión que determine que sus líderes tengan la decisión de la vida o la muerte de sus hombres.

Por ello, en ninguna otra profesión, son tan importantes la integridad, la probidad y la honestidad. Si un Oficial o Sub Oficial del Ejército, no dispone de integridad como su accionar natural - su preparación, su experiencia, su conocimiento, no importa que más tenga que le adorne - será simplemente un fiasco. No hay lugar para él en el Ejército de Bolognesi.

REFLEXIONES FINALES

La esencia de nuestra profesión se nutre en tiempo de paz y se demuestra en la acción. Si realmente nos interesa la Patria, debemos actuar con honor, con integridad, enfrentando la “niebla y fricción” para fomentar la conciencia de Seguridad y Defensa en nuestros ciudadanos, ya que para defender a la Nación necesitamos del concurso de todos los peruanos.

No existe duda que, la independencia, la soberanía y la integridad territorial de la República del Perú, debe ser garantizada por las Fuerzas Armadas, no por el Congreso, no por el Poder Judicial, mucho menos por la insidiosa y extraña sociedad civil, de allí la importancia de nuestro siempre histórico compromiso y responsabilidad con la Patria.

Nuestra misión, se inicia con la exigencia individual en constituirnos en ejemplo y líderes de nuestros subordinados, y no termina en la fría letra de las Leyes y reglamentos, trasciende los gobiernos y nos conmina superar las limitaciones y los obstáculos que siembran nuestros adversarios, pues nuestro compromiso, nuestra misión es el Perú…… La burlaremos?
BIBLIOGRAFÍA

1. Sun Tzu, “El Arte de la Guerra” Publicación del Ministerio de Defensa, Lima- Perú, 1996
2. Capitán de Corbeta Osvaldo Peçanha Caninas, “La Niebla de la Guerra y la Fricción en los Conflictos Actuales: Puntos Fundamentales en la Gestión de Conflictos Modernos” extraído de http://www.mar.mil.br/caaml/Revista/2007/Espanhol/05-Pag14.pdf.
3. Crl Inf Fernando Zegarra López, “Reflexiones sobre nuestra Seguridad y Defensa Nacional”, Revista Expresión Militar, 2006.
4. General Richard B Myers, “A word from the Chairman”, Joint Force Quarterly N° 32, 2002.
5. General Douglas Mac Arthur, “ Thayer Award acceptance address”, 1962
6. Major David D. Wisyanski, “Restoring Duty and Honor to the Officer Corps”, Military Review, July- August 2002

[1] Sun Tzu, “El Arte de la Guerra” Publicación del Ministerio de Defensa, Lima- Perú, 1996
[2] Anónimo, Btn FFEE 313, 1991
[3] Steinbrunner Cybernetic Theory, p. 16. in PALMER, citado por el Capitán de Corbeta Osvaldo Peçanha Caninas, en “La Niebla de la Guerra y la Fricción en los Conflictos Actuales: Puntos Fundamentales en la Gestión de Conflictos Modernos” extraído de http://www.mar.mil.br/caaml/Revista/2007/Espanhol/05-Pag14.pdf.

[4] Crl Inf Fernando Zegarra López, “Reflexiones sobre nuestra Seguridad y Defensa Nacional”, Revista Expresión Militar, 2006
[5] General Richard B Myers, “A word from the Chairman”, Joint Force Quarterly N° 32, 2002
[6] El General Edward M. Flanagan se desempeñó como Comandante de la 1ra y 6ta División de Infantería Mecanizada de los Estados Unidos.

martes, 9 de diciembre de 2008

INDULTO PARA LAS FFAA EN LA LUCHA CONTRATERRORISTA

(Editorial del diario "El Correo" del 29 Nov 2008, en la que transcribe parte de un email remitido por el autor del blog al Director de dicho medio, en relación al proyecto de indulto para el personal de las Fuerzas Armadas que lucharon contra el Terrorismo)

http://servicios.noticiasperu.com/web/prensa/29-11-2008/PdfRecortes/00600200129-11-2008.pdf



¿Yehude Foxley?

- Lo último que nos faltaba ver: un premier peruano coincidiendo con un canciller chileno, contradiciendo a dos de sus ministros y haciendo de claqué de las inaceptables presiones mapochinas. Donayre podrá ser un patán con sus bromas y tiene que aclarar el asunto de la gasolina, pero Bachelet y Foxley no pueden marcar el ritmo de cuándo se pasa a retiro a nadie aquí, menos al jefe del Ejército. ¡Faltaba más! Yehude, vete a tu casa. Estás muy verde para el cargo. - Mientras aquí las plumas alquiladas al chavismo y sus aliados comunistas lloran por una supuesta persecución contra ellas, su patrón venezolano y su lacayo boliviano acaban de emprender una cacería total de opositores, ordenando encarcelaciones masivas. ¿Van los humalistas locales a protestar contra eso? -

He recibido la reciente carta de un lector militar, que transcribo parcialmente por tener una óptica muy interesante:

Los miembros de las FF.AA. y particularmente del EP que hemos tenido y tenemos la oportunidad de servir a nuestro pueblo, a nuestra patria, lo hacemos con mucho honor; sin embargo, sí molesta cuando se olvida el esfuerzo realizado y peor aún cuando se sospecha de inmediato como responsables de cualquier desaparición a los miembros de las FF.AA. por el solo hecho de encontrarse un cadáver en el área de responsabilidad de una unidad o base militar.

Si los comisionados de la CVR y algunas ONG no anduvieran propalando que el Estado dará indemnizaciones a los deudos de las víctimas ocasionadas por las fuerzas del orden, estoy seguro de que ninguna persona que hace 20 años tuvo 7, 10 o 12 años de edad se animaría a recordar -con increíble exactitud- la participación de algún efectivo militar en un determinado lugar de alguna zona de emergencia.

Aunque -como miembro de las FF.AA.- siento que no debemos ser perdonados, porque sencillamente no hicimos nada malo, más bien cumplimos con nuestro deber, concuerdo en que la fórmula del indulto podría ser la más rápida de acabar con el oportunismo caviar y de los enemigos de la patria, que lo que más desean es destruir a las FF.AA.

En lo personal preferiría la perfección de nuestra justicia (incluyendo la especialización y participación del fuero privativo) para reducir los procedimientos y aplicar estrictamente las leyes peruanas y no el empleo de teorías de otras latitudes, que fueron creadas para otras realidades. Para nuestro caso, debe señalarse claramente el tiempo de duración de los litigios (a fin de resolverlos a la brevedad posible), la validez de las pruebas (que no deben ser exclusivamente testimoniales), el derecho de la presunción de inocencia como norma básica, el traslado de los procedimientos al lugar de residencia del militar investigado, la responsabilidad penal personal por el hecho (no se puede culpar al comandante de una unidad por lo que pudo haber cometido un subordinado a kilómetros de su puesto de comando), entre otros aspectos que pueden ser detallados por especialistas.

Aldo Mariátegui
29 de Noviembre de 2008

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El email original de fecha 20 de noviembre de 2008 bajo el asunto: "Reconocimiento por editorial de 11 de noviembre", llevaba el siguiente encabezamiento:

Señor Aldo Mariategui,

Aunque han pasado varios días desde la publicación de su Editorial titulado “ ¿Perdón? ¡Por supuesto!” , no he querido pasar por alto, saludarlo, agradecerle y felicitarlo por recordar a todos los peruanos, que estuvimos ( y estamos aún) en guerra contra SL y el MRTA, y que en la guerra, lamentablemente existen daños colaterales que nunca deseamos.

(Continua el texto citado en el editorial de 29 de noviembre de 2008)

lunes, 27 de octubre de 2008

RECORDANDO AL PARADIGMA DEL HONOR NACIONAL

El 04 de noviembre recordamos un aniversario más del natalicio del paradigma del honor nacional, Crl Francisco Bolognesi Cervantes, Gran Mariscal del Perú. Con tal motivo se recopila a continuación el discurso que el autor del presente blog pronunciara el año 2002.

DISCURSO CON OCASIÓN DEL 186 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL CRL FRANCISCO BOLOGNESI, PATRONO DEL EJÉRCITO Y GRAN MARISCAL DEL PERÚ (Noviembre 2002)


Para los soldados que vestimos el glorioso uniforme del Ejército del Perú, no existe en nuestro pensamiento la rendición, ni la vida sin honra, sólo existe la victoria, la vida con honor o la muerte gloriosa.

Los soldados del Perú anhelamos y vivimos para cumplir con nuestro deber con honor, teniendo como norte permanente el hacer de nuestra Patria, la Patria grande, la Patria poderosa, la Patria justa y libre que todos aspiramos.

Al hacer uso de la palabra, en la casa donde nació el Crl Francisco Bolognesi Cervantes, no puedo dejar de expresar mi agradecimiento al Comando del Ejército, por haberme brindado la oportunidad para referirme al paradigma de todos y cada uno de los combatientes de nuestra Institución, y permitirme el alto honor de evocar al héroe de Arica, particularmente en este día, en el que al recordar la fecha de su natalicio, establecido también como el Día del Soldado, evocamos su digno ejemplo, y su profundo concepto del cumplimiento del deber, rindiéndole el justo homenaje en el lugar preferente que la historia le ha reconocido al proclamarlo Patrono del Ejército y Gran Mariscal del Perú.

El Crl Francisco Bolognesi, nació en esta vivienda el 4 de noviembre de 1816. Su padre, fue italiano: Andrés Bolognesi, sobresaliente violonchelista y director de orquesta, oriundo de Génova; su madre la dama arequipeña, Juana Cervantes Pacheco.

Fue llevado a Arequipa, cuando sólo contaba con ocho años de edad. Ingresó al Ejército en 1844, con el grado de Teniente Coronel, llegando a ser Segundo Jefe del Batallón “Libres de Arequipa”, Jefe del Escuadrón de Artillería Volante y enviado a Europa a perfeccionarse en Artillería.

Actuó en varios enfrentamientos y campañas militares. En 1864, como Comandante General de Artillería, nuevamente viajó a Europa y tuvo el privilegio de enviar los cañones que sirvieron en las Baterías del Callao durante el combate contra la Escuadra española del Pacífico.

Al estallar la Guerra con Chile, se le confió el mando de la 3ra División. Al mando de ella, concluyó el Combate de San Francisco. La Batalla de Tarapacá, lo sorprendió gravemente enfermo, pero olvidándose de sí, prefirió el cumplimiento del deber y dejando su lecho, viste su uniforme, empuña su espada, toma su caballo y trepa las alturas de Tarapacá, donde asume el mando de su División, soportando nueve horas de combate.

Bolognesi recibió la Comandancia General de la Plaza de Arica, demostrando una actividad y un entusiasmo extraordinario, con los que asombró a quienes, por sus encanecidos cabellos, veían en él, sólo a un anciano. Organizó la defensa peruana, sin desanimarse por la escasez del tiempo y por la falta absoluta de materiales. Formó partidas de Caballería para la vigilancia y mejoró el alimento de la tropa. Personalmente dirigió el amoblamiento de la defensa, ordenando el traslado de los pocos cañones al Morro. Así, las frágiles trincheras de arena surgieron en todos los lados, en que el Morro era accesible. Sin embargo, poco se pudo hacer por la falta de obreros, herramientas, tiempo y dinero.

La falta de responsabilidad del Estado en preparar a su Fuerza Armada para afrontar la defensa de la Patria, - también en ese entonces - determinó que las fortificaciones de Arica no fueran completadas, y que la reducida guarnición compuesta en su mayoría por hombres carentes de entrenamiento, dispusieran de armamento heterogéneo, con escaso municionamiento, que poco o nada le permitió la defensa de la integridad nacional.

El asalto a la plaza de Arica, anticipado por intenso fuego de artillería, se inició al amanecer del 7 de junio de 1880. La resistencia final, tuvo lugar en el Morro mismo. Allí estaban Bolognesi, Moore, Alfonso Ugarte, Saenz Peña y Armando Blondel, entre otros. Eran unos pocos hombres, contra muchos asaltantes. Todo concluyó a las ocho de la mañana.

El General chileno, Manuel Baquedano, en su informe escribió: “Perdidos los últimos atrincheramientos, los peruanos hicieron volar los fuertes del norte. La lucha había sido porfiada y sangrienta hasta lo increíble”. Según Saenz Peña, ”sólo Moore y Bolognesi continuaron haciendo fuego con sus revólveres” hasta que un soldado chileno le disparó a Bolognesi y lo tendió muerto instantáneamente de un balazo en el cráneo”.

El monitor “Manco Cápac” que actuó como batería flotante anclado desde el puerto, fue hundido por su Comandante. La lancha torpedera “Alianza”, fue cañoneada y sus tripulantes la vararon y destruyeron cerca de Ilo.

Chile, perdió 474 hombres, mientras que casi mil peruanos perdieron la vida. El resto cayó prisionero y muchos de ellos fueron fusilados en la plazoleta de la Iglesia de Arica. También hubo saqueos e incendios, ataque a Consulados y muchos otros desmanes.. Así se desarrolló la batalla, sin medios, sin apoyo, sin preparación adecuada, pero con la fuerza moral y el bravo espíritu del soldado del Perú.

Nuestra historia, está llena de hechos similares, en las que el soldado del Ejército, desde el pasado hasta nuestros días, ha derrochado patriotismo y heroísmo, a pesar de la repetida falta de recursos, a pesar de la repetida falta comprensión de su noble tarea.

Después de la proclamación de la independencia, San Martín creó la “Legión Peruana de la Guardia” y desde ese momento, el Ejército ha cumplido un papel preponderante en la vida republica, forjando nuestra independencia en Junín, Ayacucho y Dos de Mayo. Defendiendo nuestro honor nacional en Tarapacá, Arica y la Breña; llevando peruanidad y trabajando por el desarrollo a lo largo del territorio patrio en todo tiempo; fortaleciendo nuestros principios y virtudes en La Pedrera y Caquetá, en las invalorables jornadas de Zarumilla, Falso Paquisha, Alto Cenepa y en la sobresaliente y ejemplar acción militar de trascendencia internacional del rescate de los rehenes capturados por terroristas del MRTA, en la residencia de la Embajada del Japón.

El ejemplo de nuestro Patrono, será siempre el derrotero del soldado del Perú. La sentencia “Tengo deberes sagrados que cumplir y pelearemos hasta quemar el último cartucho”, nos señalan el cumplimiento del deber, del honor y de la gloria en defensa de la Patria. Deber, Honor, Patria, palabras para el soldado del Perú que reverentemente nos dictan, lo que debemos ser, lo que debemos hacer, lo que podemos hacer. Palabras que representan nuestro punto de partida para construir nuestro coraje, cuando el coraje parezca desvanecerse, para retomar nuestra fe cuando parezca pocos motivos para seguir creyendo; para crear esperanza, cuando la esperanza parezca perdida.

El ejemplo del Crl Francisco Bolognesi, nos marca siempre el camino del honor, el camino de la integridad. Integridad como una constante, no como algo pasajero, sino la integridad estable, recta, completa, que no acepta desviación alguna de una conducta honorable. Integridad que requiere total honestidad, en todos los actos y en todos los tiempos.

En ninguna otra profesión, la integridad es tan importante como en la profesión de las armas, porque en ninguna otra profesión se pone en juego tantas vidas como en la nuestra. No hay otra profesión que soporte el peso de la Seguridad y Defensa de la Nación. No hay otra profesión que determine que sus líderes, tengan la decisión de la vida o la muerte de sus hombres. Por ello, en ninguna otra profesión, son tan importantes la integridad, la probidad y la honestidad. Si un Oficial o Suboficial del Ejército no dispone de integridad como su accionar natural - su preparación su experiencia, su conocimiento, o cualquier cosa que le adorne están demás- será simplemente un fiasco. No hay lugar para él en el Ejército de Bolognesi!.

Señores, el país entero celebra hoy – cuatro de noviembre - un aniversario más del nacimiento del Coronel Francisco Bolognesi Cervantes y el día del Soldado del Perú, que sirve en las filas del Ejército y que con su sacrificio garantiza la seguridad y soberanía de nuestra Nación.

Al recordar al héroe máximo de Arica, tengamos presente su determinación de cumplir los sagrados deberes “hasta quemar el último cartucho”. Quemaré el último cartucho repetirá y cumplirá quien quiera que bañe su espíritu en las tradiciones patrias; quien quiera que venere las cenizas de sus antepasados; quien quiera que repercutiendo en la conciencia la voz de la naturaleza, tenga por escudo el cumplimiento del deber, con honor, honestidad e integridad.

Quemaré el último cartucho, será por siempre la frase más sublime que sintetice el deber, el honor y el amor a la Patria. Será siempre la breve, enérgica y elocuente fórmula de la grandiosa resolución de aceptar con serenidad y júbilo los sacrificios, sin interesar la conveniencia particular, y haciendo todo en aras del DEBER, del HONOR y de la PATRIA.

¡HONOR Y GLORIA AL SOLDADO DEL PERÚ!
¡HONOR Y GLORIA AL SOLDADO ÍNTEGRO!
¡HONOR Y GLORIA AL CRL FRANCISCO BOLOGNESI CERVANTES!
GRACIAS

lunes, 28 de julio de 2008

ORGULLOSOS DE SER PERUANOS

La encuesta de opinión realizada por ISOS-APOYO correspondiente al mes de julio, revela que el 91% de los peruanos nos sentimos orgullosos de nuestra nacionalidad, lo cual constituye un excelente elemento motivador, particularmente cuando celebramos un aniversario más de nuestra Independencia nacional, pues a pesar de todos los problemas por los que los peruanos podemos atravesar, mantenemos una sólida identidad nacional que es necesario fomentar y consolidar.

Para tal fin, se requiere el concurso multisectorial y la participación activa de los medios de información mediante de una campaña que vise fortalecer los aspectos por los que nos sentimos orgullosos y mejorar aquellos por los que sentimos vergüenza. De éstos últimos, podemos observar que la mayoría están relacionados al orden y ley: delincuencia 52%, corrupción 50%, falta de justicia 39%, narcotráfico 25% y modo de ser de la gente 7%.

Sin duda que nos sentiremos mucho más orgullosos de ser peruanos, si nuestro inmediato entorno fuese más ordenado, más respetuoso de nuestros derechos. En este sentido considero muy importante rescatar nuestros valores cívicos -casi ya olvidados- de ornato y urbanidad, que otrora fuera parte de nuestra formación escolar y que siempre “viene de casa”.

Colaboraremos en reducir la delincuencia si apoyamos a las autoridades competentes, denunciando – a través de los múltiples medios tecnológicos existentes - los presuntos ilícitos que detectemos, sacudiendo así “la indolencia” de esclavo de nuestro propio silencio. Mejoraremos nuestro ornato, echando en el tacho de basura más cercano – o guardando en el bolsillo mientras que tengamos uno a disposición - el papelito que ya no nos es útil. ¿Se imagina Ud la Avenida Abancay, o el parque de nuestra urbanización libre de papeles, de basura? ¿Acaso, no podemos hacer esto los peruanos?

La urbanidad: el respeto a las reglas ciudadanas, a las personas mayores, el uso del lenguaje respetuoso es una responsabilidad que se origina en el propio hogar, pero que también compete a la sociedad en su conjunto. Lamentablemente, la confusión en la búsqueda de igualdad de libertades, ha conllevado a un detrimento del propio orden, que afecta nuestra seguridad y -como revela la encuesta - nuestra identidad nacional.

¿Podremos revertir esta situación? ¡Claro que sí!, y debemos hacerlo como parte de nuestra responsabilidad de ciudadanos de nuestro gran país. Por eso, así como en el pasado un diario de circulación nacional auspiciaba concursos premiando a los mejores parques de la ciudad, hoy requerimos de la iniciativa, la voluntad y el liderazgo patriótico de alguna otro medio u organización, para llevar a cabo una campaña similar, destacando a los distritos más limpios, o a los que erradiquen las bandas juveniles o tengan el porcentaje de mayor seguridad ciudadana. Al final, todos nos sentiremos felices de tener instituciones que velen por el orden, la seguridad, el ornato y la urbanidad y -por supuesto- nos sentiremos mucho más orgullosos de ser peruanos.¡Felices Fiestas Patrias! y ¡Que Viva el Perú, nuestra Patria!