sábado, 24 de septiembre de 2022

RESPALDO NACIONAL A NUESTRAS FF.AA

(Publicado en el Diario Correo el 24 de setiembre de 2022)


Internacionalmente, las Fuerzas Armadas constituyen un importante instrumento del poder nacional, pues tienen la grave responsabilidad de proteger la independencia, la soberanía y la integridad territorial. El Perú, no es la excepción; sin embargo, pese a la evidencia histórica, por muchos años ha existido discrepancia –en algunos sectores–respecto a su participación en la vida nacional, quizás motivados porque en los inicios de nuestra república, ante la ausencia de cuadros políticos, fueron los militares quienes asumieron el gobierno; y en otros casos, por hacerlo en cumplimiento de la misión de defender la institucionalidad constitucional y democrática, sin dejar de mencionar que también hubo pasiones políticas que las afectaron.

Las Fuerzas Armadas y la sociedad en general, están obligadas a salvaguardar al Perú de los problemas que ponen en riesgo a nuestras vidas, que menoscaban las oportunidades para alcanzar mayores niveles de bienestar y que también mellan la estabilidad de la república.

 

En nuestros días, las Fuerzas Armadas –aún con medios limitados– siguen protegiendo al Perú, y sus miembros entienden con absoluta claridad su tarea constitucional, ligada principalmente a la defensa de la soberanía nacional e integridad territorial, así como al desarrollo y la defensa civil.

 

En tal virtud, es un imperativo nacional invertir en el desarrollo de sus capacidades y roles estratégicos; y al conmemorar su día institucional, el compromiso de todos los peruanos debe ser respaldarlas, sabiendo que continuarán cumpliendo con su histórica responsabilidad de defender a la Patria “contra cualquier amenaza que vaya contra nuestro amado Perú”, como lo enfatizó recientemente el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas: “¡unidos, firmes y dignos!”.


viernes, 26 de agosto de 2022

DÍA DE LA DEFENSA NACIONAL: MENOS CELEBRACIÓN MÁS ACCIÓN

(Publicado en el diario EXPRESO el 26 de agosto de 2022) 


Cuando en 1989 se promulgó la Ley N° 25005, instituyendo que cada 27 de agosto se conmemore el “Día de la Defensa Nacional” en homenaje a la reincorporación de la heroica Tacna al territorio nacional –luego de cerca de medio siglo de cautiverio– aún se tenía el concepto limitado de la seguridad nacional vinculada exclusivamente a la protección de la integridad territorial, a pesar de que, más de cinco lustros antes, el General de División Edgardo Mercado Jarrín –en la X Conferencia de Ejércitos Americanos– cuestionó “la limitada concepción de los fines de un Estado tradicional donde la seguridad representaba esencialmente la defensa del territorio, sin considerar los factores de desequilibrio económico-sociales, y el complejo fenómeno de la dependencia externa y todo aquello que interna y externamente afecta sustancialmente la vida de la Nación”.

Actualmente debe entenderse que la Defensa Nacional forma parte de la Seguridad Nacional, y conforme a nuestra Constitución Política, todos los peruanos tenemos la obligación de participar en ella; por tanto, es necesario contribuir con el Sistema de Defensa Nacional, cuya gestión está vinculada a enfrentar a las amenazas a la seguridad de la Nación, las cuales –en nuestra realidad– se presentan en múltiples dimensiones superando al campo militar, lo que implica luchar contra la corrupción, alteración del orden interno, minería ilegal, contaminación ambiental, irrespeto a la institucionalidad democrática, ineficiencia en la gestión de la pública, entre otros, para así tener mayores oportunidades de mejorar el desarrollo, la economía y bienestar de la población.

La dirección de este importante sistema funcional es de exclusiva responsabilidad constitucional del Presidente de la República, y tiene como principal instrumento de gestión a la “Política Nacional Multisectorial de Seguridad y Defensa Nacional al 2030”, pero –desafortunadamente– ésta aún se encuentra pendiente de implementación.

Si queremos alcanzar una situación de tranquilidad, paz, estabilidad, de respeto al ordenamiento constitucional y democrático que beneficie al Perú con la recuperación de su buena imagen para la atracción de inversión privada, generación de empleo y consecuentemente mayores ingresos al erario nacional para el logro de nuestros objetivos nacionales, todos los peruanos necesitamos que el Sistema de Defensa Nacional funcione realmente, y para ello es indispensable que se ponga en práctica su política nacional.

Los hechos indican que seguimos a la deriva, postergando nuestra seguridad, desarrollo y bienestar mellando la defensa y dignidad de las personas. En estas condiciones, verdaderamente nos engañamos si pretendemos celebrar esta fecha.

domingo, 24 de abril de 2022

¿UNA ASAMBLEA CONSTITUYENTE?

Y…., ¿DÓNDE QUEDA EL ORDENAMIENTO DEMOCRÁTICO Y EL ESTADO DE DERECHO?

 

Nuestro ordenamiento democrático, está regido desde que nacimos como República y se encuentra sustentado en una norma principal: La Constitución Política del Perú, la cual debe ser cumplida por todos los peruanos, pues solo de esa forma podremos crecer como sociedad, pues siendo coherente con ella, a través de nuestra conducta y actos, reflejaremos ser una nación ordenada, creíble, y que reúne todos los requisitos para que la inversión privada se interese en colocar sus capitales, sin ningún temor, con certidumbre, con confianza, con seguridad.

Por tal razón, no se puede estar a favor del proyecto de ley 01744 que propone autorizar una convocatoria para la elección de representantes populares integrantes de la asamblea constituyente, toda vez que es incoherente, carece de fundamento razonable y constitucional; y no concuerda con el fortalecimiento del régimen democrático y el estado de derecho que profesamos. Debe ser declarada inadmisible. Veamos:

1.     Objeto de la ley

Se indica que tiene por objeto “superar la crisis económica, ambiental, política y social supuestamente “generada por el fracaso del modelo económico e institucional que tiene como fundamento normativo la Constitución de 1993”.

La Constitución del año 1993, establece que la iniciativa privada es libre y que se ejerce en una economía social de mercado en la que el Estado orienta el desarrollo del país, y actúa principalmente en las áreas de promoción de empleo, salud, educación, seguridad, servicios públicos e infraestructura.

Este principio orientador ha facilitado que nuestra economía haya crecido y se haya sostenido en el tiempo, hasta junio de 2021, sin embargo, debe reconocerse que para este logro ha sido fundamental la actuación de los gobiernos, creando condiciones de certidumbre y confianza en los capitales privados, a fin que realicen inversiones dentro de un marco jurídico y una situación de paz, libre de violencia, indispensable para que cualquier inversionista coloque su dinero en condiciones de seguridad.

Es, por tanto, indispensable para la economía nacional, que se implemente una política económica con hechos y actuaciones de gobierno claras, transparentes, que garanticen la inversión para que se cumpla la orientación constitucional. Entonces, si el modelo ha funcionado muy bien en cerca de 30 años, ha sido justamente porque ha existido un buen ejercicio gubernamental, permitiendo que la economía crezca.


En consecuencia, es falso que el modelo económico haya fallado por lo normado en la Constitución de 1993.

Por otro lado, si el Proyecto de Ley tiene la intención de autorizar una convocatoria de elecciones, esa idea debe ser señalada en el objeto de la norma.

 

2.     Finalidad

La creación de una Asamblea Constituyente que elaboren una Constitución para la República del Perú, es antitética a la Constitución vigente.

Este fundamento basta para declarar inadmisible este proyecto de ley.

 

3.     ¿Por qué 300 representantes?

No se fundamenta la razón para que exista 300 representantes; ¿por qué no otra cifra?

El razonamiento empleado para el cálculo comparándola con la realidad chilena, es engañoso, y divide a la población antojadizamente para hacer el cálculo. ¿Y qué pasaría si hubieran tomado como parámetro a los Estados Unidos de América? Resultaría que como en ese país se tiene una población de 332,916,000 habitantes y 435 representantes al Congreso, por analogía para nuestro caso corresponderían solo 39 representantes.

Queda claro, entonces que el razonamiento empleado es antojadizo y nada técnico.

 

4. Autorización para convocar a la elección de representantes a la Asamblea Constituyente

No existe respaldo constitucional para que el Presidente de la República o el Congreso convoque a elecciones para una Asamblea Constituyente.

Este fundamento, es otro que justifica declarar inadmisible a este proyecto de ley.

 

5.     Auto convocatoria por soberanía popular

No existe respaldo constitucional para la creación de una Asamblea Constitucional, y menos para justificar que un millón de firmas sean suficientes para ello.

Este es otro fundamento que hace inadmisible al proyecto de ley.

 

6.     Exposición de motivos

Trata de desvirtuar la vigencia de la Constitución que tiene cerca de 30 años de vigor. Es incoherente todo el argumento presentado. Resulta insensato tratar de justificar una norma para cambiar la Constitución, justificando la propuesta con el desconocimiento de la misma Constitución, y que resulta ser la misma que ha llevado al Congreso de la República,  otorgando la representación nacional, a las mismas personas que proponen este proyecto de ley, desconociéndola.

 

7.     Análisis Costo beneficio

Se dice que no irrogará costos al Estado, vinculando la norma solo a los procesos electorales, pero soslaya que:

300 representantes x 15,500 x 12= 55,800,000. Ahora, tendría que sumarse a los asesores, técnicos, gastos administrativos, instalaciones, etc que obviamente significan un costo al Estado.

 

8.     Vinculación con el Acuerdo Nacional

Totalmente falaz pensar que esta norma se ajuste a las Políticas de Estado mencionadas. Solo para muestra hay que reflexionar sobre una de las citadas: Fortalecimiento del régimen democrático y del Estado de derecho.

No se puede hablar de fortalecimiento del régimen democrático cuando se trata de alterar el orden establecido.

No se puede justificar el estado de derecho tratando de vulnerar el ordenamiento constitucional.

Si existen ideas que refieren realizar un cambio en nuestra actual Constitución, éstas deben ser conducidas a través de los procedimientos constitucionales señalados en la propia norma, y que ya han sido empleados anteriormente. 

El intento de justificar el empleo de otra vía para cambiarla en su totalidad, significa simplemente que es una clara intención de romper el ordenamiento democrático de la República del Perú.

Finalmente, es importante reflexionar que hace falta de un mayor conocimiento de la Constitución Política vigente. Aunque no existe un estudio nacional sobre el grado de entendimiento de nuestra norma máxima, puedo asegurar que este es escaso. El solo hecho que haya unos cuantos congresistas que presenten este proyecto de ley, es un indicador muy representativo.

Entonces, ¿Cómo pretender cambiar algo que no se conoce o no se entiende? 

sábado, 23 de abril de 2022

SOBERANÍA NACIONAL

 PARA VIVIR EN LIBERTAD


De conformidad con el Decreto Supremo N° 003-2022-PC publicado en enero pasado,  se declaró al  presente año como el "Año del fortalecimiento de la soberanía nacional", teniendo en consideración que nuestra Constitución Política establece que la República del Perú es democrática, social, independiente y soberana; siendo deberes primordiales del Estado: defender la soberanía nacional; garantizar la plena vigencia de los derechos humanos; proteger a la población de las amenazas contra su seguridad; y promover el bienestar general que se fundamenta en la justicia y en el desarrollo integral y equilibrado de la Nación.

Asimismo, que   la Política General de Gobierno para el período 2021-2026, aprobada con Decreto Supremo Nº 164-2021-PCM,  contiene diez (10) ejes referidos a: la generación de bienestar y protección social con seguridad alimentaria; reactivación económica y de actividades productivas con desarrollo agrario y rural; impulso de la ciencia, tecnología e innovación; fortalecimiento del sistema educativo y recuperación de los aprendizajes; descentralización, fortalecimiento institucional y del servicio civil; fortalecimiento del sistema democrático, seguridad ciudadana y lucha contra la corrupción, narcotráfico y terrorismo; gestión eficiente de riesgos y amenazas a los derechos de las personas y su entorno; gobierno y transformación digital con equidad; conducción de una diplomacia nacional, autónoma, democrática, social y descentralizada; y, Estado Intercultural para la promoción de la diversidad cultural.

Fortalecer nuestra soberanía nacional se encuentra es una tarea directamente vinculada con la seguridad nacional, expresada en lo que su doctrina denomina objetos de la seguridad nacional: Independencia, soberanía e integridad territorial; derechos humanos; estado constitucional democrático de derecho; intereses nacionales; y paz social.

No se puede pensar en ser un país soberano si permitimos que muchos de nuestros ciudadanos se encuentren amenazados por delincuentes, de cuchillo en mano o de saco y corbata, y que atenten contra sus derechos largamente explicados en nuestra Constitución Política; tampoco si nuestros intereses nacionales son postergados por otros de índole particular o por ideologías contrarias a nuestra república. No seremos soberanos, si por desconocimiento, por soberbia o por intereses personales, existan peruanos que no les importe respetar el orden democrático instaurado desde que nacimos como nación-estado independiente, sustentados en las ideas de libertad e igualdad intrínsecas al espíritu humano. Si las reglas expresadas en la Constitución Política y las Leyes de la República no se respetan o no se hacen cumplir, simplemente estamos atentando contra nuestra propia soberanía.

Para fortalecer nuestra soberanía nacional, el primer paso –que debe ser principal preocupación de las autoridades que dirigen el Sistema de Defensa Nacional– constituye en llevar a la vía de los hechos acciones en provecho de nuestra identidad nacional. No se podrá pensar en soberanía si no hay identificación con los principios democráticos de la República del Perú. Este esfuerzo, tiene exclusiva importancia de ser destacado y denotado en la actuación de las autoridades y servidores públicos y por la conducta ciudadana que demuestre compromiso real y efectivo de querer defender la Patria de aquellos que intenten agraviarla.

El Sistema de Defensa Nacional fue creado legalmente en 1979, y desde ese año la responsabilidad constitucional de su dirección corresponde al primer servidor del Estado: El Presidente de la República. Es entonces él, quien tiene la gravísima obligación que todos los peruanos vivamos líbres de toda subordinación ajena a nuestro ordenamiento democrático instituído desde que nacimos como la República del Perú; y por esa misma razón su primera atribución constitucional es cumplir y hacer cumplir la Constitución y los tratados, leyes y demás disposiciones legales.

Cuando nos organizamos como república, y se aprobó la primera Constitución en 1823, quedó instituido claramente que quien viola a la fidelidad de nuestra carta magna, sencillamente se convierte en delincuente.





viernes, 19 de noviembre de 2021

 

las amenazas contra la seguridad de la población sobrepasan la necesidad de defender la soberanía nacional. Esta problemática abarca otras dimensiones que requieren ser protegidas transversalmente, para lo cual se debe observar sus relaciones de causa y efecto, para garantizar las condiciones que permitan, a todos los peruanos, alcanzar niveles de desarrollo en provecho del bienestar general y el establecimiento de condiciones que garanticen la vigencia del sistema democrático peruano.

 

El entendimiento de esta configuración infiere la construcción de una política pública de seguridad, que comprenda este enfoque multidimensional, para ser aplicada en los tres niveles de gobierno en reemplazo a la última Política de Defensa y Seguridad Nacional, aprobada mediante el Decreto Supremo N.° 001-B-2004-SG-DE, que no contemplaba estos aspectos, y que además tenía el carácter de secreto, por comprender campos militares.

 

Identificada la importancia y necesidad de la Seguridad Nacional en el rol del Estado, corresponde a la nueva Política de Seguridad y Defensa Nacional, como instrumento de la gestión pública, concretizar de forma transversal sus objetivos y lineamientos, dando soluciones a los problemas y necesidades detectados a través de sus dimensiones demarcadas que tienen relación con las amenazas, preocupaciones y desafíos que enfrenta el país, que no descuidan la función primordial de proteger no solo los intereses nacionales, sino fundamentalmente la independencia, la soberanía y la integridad territorial de la República.

 

Bajo este enfoque, la Seguridad Nacional adquiere una magnitud distinta, mucho más amplia y trascendente, en donde la persona humana es el elemento central de protección junto con el Estado, comprendiendo, por su esencia, las mismas dimensiones que configuran al Desarrollo Nacional, generándose un espacio en donde las dos se fusionan y quedan codefinidos. De esta forma, sus marcos de interacción son conjuntos e indivisibles, generándose una interrelación de causa-efecto directa, por lo cual, las decisiones o medidas que se tomen para un ámbito, seguridad o desarrollo, impactarán directamente en el otro.

              

 

 

 

 

 


DIMENSIONES

Política, Económica, Ambiental, Salud, Educación, Social y Tecnológica

                                                                         

 

 


 

 

                                 Gráfico 14

 

Así, la Seguridad Nacional se enlaza con el Desarrollo Nacional, fijando sus fines en la búsqueda compartida del bienestar general. En este marco, la seguridad es responsable de generar y preservar todas las salvaguardas necesarias o suficientes para garantizar que se puedan crear las condiciones y oportunidades que le permitan al hombre, en la medida de sus posibilidades, satisfacer sus necesidades prioritarias, en este caso, la seguridad y desarrollo humano.

La principal característica de la Política de Seguridad y Defensa Nacional radica en la necesidad de enfrentar los problemas de la Seguridad Nacional con una visión multidimensional para que las acciones del Estado y de la sociedad en su conjunto se realicen de manera coordinada y articulada, tanto en su planeamiento como en la preparación e implementación en todos los niveles de gobierno.

 

La Política de Seguridad y Defensa Nacional, como política multisectorial, es comprendida en la lógica de implementación de la Política de Modernización de la Gestión Pública, considerando que los objetivos y lineamientos tienen como finalidad la protección de la persona humana y el Estado, razón por la que el desplazamiento articulado de la política se vincula con las políticas públicas (sistemas funcionales) y los planes, programas y proyectos de los sectores de los tres niveles de gobierno, para lo cual los sistemas administrados regulan  la utilización de los recursos que se necesita para la implementación de la Política de Seguridad y Defensa Nacional.

 

Asimismo, considerando los avances del Proceso de Descentralización y su articulación vertical de políticas públicas,  se requiere la actualización de la Política de Seguridad y Defensa Nacional al nuevo contexto normativo socio-económico, ya que con la regulación del Sistema de Defensa Nacional mejorarán  las condiciones para implementar la política, que es de carácter multisectorial, con objetivos y lineamientos ajustados a los escenarios y al contexto nacional e internacional.

 

 

1.1.      Efectos de la Seguridad en el Desarrollo Nacional.-

 

Conocer la incidencia que tiene la Seguridad Nacional para garantizar el bienestar general, que comprende la protección de las personas y el Estado, y las acciones internas y externas de fortalecer el desarrollo económico, es, primordialmente, entender la evolución y la importancia de la seguridad en este mundo globalizado en donde las relaciones económicos, las nuevas tecnologías y el acceso a la información han configurado un nuevo orden de desarrollo mundial.

En este marco, la seguridad y el desarrollo se interrelacionan, interactúan y articulan para lograr el objetivo de lograr autonomía económica, permanencia de libertad y la autodeterminación, cuando se trata de un país independientemente. El desarrollo es importante para las naciones porque su atraso incide negativamente en la Seguridad Nacional. La verdadera seguridad se logra cuando se alcanza el desarrollo de la Nación y cuando las principales necesidades de su población son satisfechas con el uso racional de los recursos y sistemas naturales, basados en una tecnología respetuosa de los aspectos culturales y de los derechos humanos[1].  

La estabilidad política del país depende de su desarrollo económico, por lo que existe una estrecha relación entre la violencia y la crisis económica. Los movimientos violentos, las presiones sociales y económicas son consecuencias de las insatisfacciones de las necesidades básicas (bienes y servicios públicos), la falta de medios económicos[2], y por el desacuerdo entre gobierno y sociedad acerca del uso racional de sus recursos naturales.

En este sentido, la conexión entre economía y seguridad no es superflua o forzosa, sino que es necesaria y estrecha, pues el mantenimiento de las capacidades materiales de producción, la creación del empleo (en cuanto a los efectos sobre el individuo en su economía personal y de sus compromisos y aspiraciones) y las políticas de desarrollo del Estado determinan las  posibilidades de supervivencia en el sistema internacional.

 

En esta perspectiva de seguridad con enfoque multidimensional que se desenvuelve en un mundo globalizado, es que se desarrolló el diagnóstico con la metodología descrita anteriormente, y que conllevó a focalizar los problemas públicos relacionados a la seguridad nacional, observándose que sus efectos influyen en el desarrollo, sobre todo en el aspecto económico desde diferentes sectores y niveles de gobierno.

 

Conforme lo revela el constructo general de la Seguridad Nacional, los problemas públicos con mayor gravedad  que se relacionan con el dinero público o privado y que desde muchas direcciones afectan a la economía nacional son la corrupción, el lavado de activos, la minería ilegal, el narcotráfico, la inseguridad ciudadana, crimen organizado, incidentes cibernéticos, tráfico de armas, deficiencias en los servicios judiciales y penitenciarios, inadecuada gestión del Estado, y la limitada matriz energética. Todo esto amenaza la inversión pública y privada. De la misma forma lo hace la depredación ambiental, sobre todo en la Amazonía, la sobreexplotación de los recursos naturales (forestales y marítimos), la inadecuada gestión del territorio y ordenamiento territorial, ya que ponen en riesgo el desarrollo futuro del país.

 

Un visión holística de la Seguridad Nacional, permite interrelacionar estas amenazas que interactúan en la realidad nacional y solo la fuerza transformacional de la Política (Poder Nacional) a través del Sistema de Defensa Nacional, permitirá construir en forma articulada, intersectorial e intergubernamental —con la validación de la sociedad— defensas estructuradas, bajo un enfoque multidimensional, para enfrentar a las diferentes amenazas contra la seguridad y desarrollo, logrando de esta forma la protección de la persona humana y del Estado, en un marco de Desarrollo Nacional, que implica la seguridad económica, social, política, ambiental, energética, cibernética y tecnológica.

 

La ausencia de una Política de Seguridad y Defensa Nacional, con este enfoque multidimensional, conlleva a que las amenazas se incrementen y se consoliden peligrosamente en la sociedad, ocasionando daños graves a la persona humana y al Estado. 

 

                                                                      

      Gráfico N.̊ 15

 

 

 

II.           ALTERNATIVA DE INTERVENCIÓN SELECCIONADA

 

La Constitución Política del Perú establece que el Estado peruano garantiza la seguridad de la Nación, para lo cual se requiere orientar la Política de Seguridad y Defensa Nacional en defensa de la persona humana, asegurando la paz social y la protección de los derechos fundamentales, además de la protección al Estado, con lo que se asegure la soberanía, independencia, integridad territorial, el estado de derecho y los intereses nacionales.

 

Esta perspectiva, que concibe la seguridad con alcance multidimensional, permite afianzar el Desarrollo Nacional y hacer frente a la problemática de seguridad que, en su conjunto, representan la inseguridad ciudadana, la corrupción, el tráfico ilícito de drogas, el terrorismo, los conflictos sociales, la ineficiente gestión pública, los riesgos de desastres, contaminación ambiental, así como al escaso desarrollo en ciencia, tecnología e innovación.

 

La creciente necesidad de contar con recursos para enfrentar las amenazas a la Seguridad Nacional en los diferentes ámbitos y su elevado costo, limita las posibilidades del Estado para desarrollar las capacidades funcionales, operacionales y tecnológicas necesarias para combatir las amenazas contra la seguridad. Esta situación requiere que, en todo contexto y principalmente en el económico, se prioricen los presupuestos destinados a la seguridad, particularmente a los sectores Defensa e Interior.

 

Frente al incremento de la violencia y la gran sensibilidad respecto a este tema, la Seguridad Ciudadana se ha convertido en la principal preocupación de la población, la cual demanda al Estado un mayor y mejor servicio policial, así como un sistema judicial y penitenciario eficiente que complemente y coadyuve a esta tarea.

 

Esta situación se ve agravada por varios factores, entre ellos, la falta de institucionalidad del propio sistema de Seguridad Ciudadana, la escasa cantidad de efectivos policiales, la falta de equipamiento adecuado, la corrupción en sus diferentes modalidades, los altos índices de hacinamiento penitenciario que limitan su rehabilitación, incrementan los niveles de peligrosidad e impiden la resocialización de los reclusos.

 

Por tal razón, se consolidará la institucionalidad del Sistema de Seguridad Ciudadana en los tres niveles de gobierno, articulando la acción policial con la participación ciudadana y el incremento de personal con equipamiento tecnológico que permita fortalecer las acciones de prevención del crimen y la plataforma de gestión.

 

Complementariamente, el sistema judicial tendrá que ser dotado de recursos humanos y logísticos, así como de una estructura y procesos adecuados que le permitan impartir el servicio de justicia con mayor transparencia y el desarrollo de los procesos judiciales en los tiempos oportunos.

 

De esta forma, se fortalecerá el sistema penitenciario dotándolo con mejor infraestructura, fomentando las asociaciones público-privadas para tal fin, y estableciendo un mayor nivel de gestión resocializadora y transparente.

 

Los conflictos sociales están relacionados principalmente a problemas socio-ambientales y de demarcación territorial, lo que origina situaciones de disputa entre la sociedad y el Estado como consecuencia de actividades mineras, en sus diversas modalidades, las cuales además están relacionadas con la generación de actividades delictivas como la trata de personas, explotación infantil y depredación ambiental, que producen inestabilidad política e ingobernabilidad, así como daños contra la vida de las personas y su patrimonio, incrementando la percepción de inseguridad en la población y desincentivando las inversiones nacionales y extranjeras.

 

Para enfrentar esta problemática, se implementarán programas en los tres niveles de gobierno que impulsen el mejoramiento de los canales de comunicación entre el gobierno y la población, a través del desarrollo de  acciones efectivas de prevención de la violencia para detectar los conflictos en etapa temprana, e incluso desde una perspectiva prospectiva, que nos permita abordarlos antes que se configuren.

 

También se articularán —intersectorial e intergubernamentalmente— esfuerzos para establecer mecanismos de cooperación, colaboración y coordinación para la atención de demandas sociales, diálogo, capacidad de conciliación y oportunidad para desarrollar soluciones normativas, sociales y económicas.

 

Los efectos del tráfico ilícito de drogas son una amenaza permanente para la seguridad y salud de las personas, un perjuicio para la imagen exterior del país y un distorsionador de la dinámica económica, por estar vinculados a actos de corrupción y operaciones financieras de lavado de activos, situación que se ve agravada por su nexo  con organizaciones terroristas, a los que financian sus acciones para su resurgimiento político con la reactivación de su ideología en las universidades y gremios en general a través de organismos de fachada, e incluso por el financiamiento a movimientos políticos que buscan insertarse en la actividad pública. Es por esto que resulta indispensable actuar de manera multidisciplinaria para promover el proceso integral de reforma normativa, así como el alineamiento, concordancia y coherencia de los indicadores de los planes nacionales destinados a luchar contras estos ilícitos, y sus conexos.

 

Parte importante de este cuadro general de problemas es que el territorio nacional no ha sido integrado sistémicamente debido a la inadecuada gestión territorial, lo que impide el desarrollo planificado y la identificación de la infraestructura crítica nacional para el desarrollo de sus actividades económicas y humanas. Estas variables negativas influyen en la generación y el escalamiento de conflictividad política y social, que se produce entre otras causas, por la incompleta delimitación territorial así como por el indebido aprovechamiento de los recursos naturales. Estas situaciones constituyen riesgos de fragmentaciones internas, dificultan las posibilidades de desarrollo y la generación de oportunidades para la población, lo que impide avanzar en la configuración de un sólido proceso de conexión entre los ámbitos urbano y rural, así como en la consolidación de la Nación.

 

Para superar esta situación adversa, se llevará a cabo el proceso estratégico para el ordenamiento territorial que propenda a mejorar la capacidad de gestión y abastecimientos de servicios del Estado, y a garantizar el desarrollo inclusivo y articulado entre los distintos niveles de gobierno con las mancomunidades regionales y la sociedad en su conjunto, integrando las zonas fronterizas y mejorando la infraestructura del país, identificando los ámbitos prioritarios para el bienestar del Estado Nación; al mismo tiempo se propenderá a que estos cambios positivos coadyuven a garantizar la seguridad humana, la reducción de la pobreza en el país y a cerrar la brecha social.

 

Contar con autonomía productiva y diversificada de alimentos, energía, ciencia y tecnología permitirá afirmar la Seguridad Nacional, lo cual involucra el incremento de la investigación científica articulando los sectores público, privado y académico, en la búsqueda de eficiencia y efectividad colectiva a través del fomento del estudio y desarrollo de “clústeres”, acción conjunta que también permitirá fortalecer las empresas del Estado relacionadas a la Seguridad Nacional.

 

Habiéndose establecido la sólida relación entre la seguridad y el desarrollo, y teniendo en cuenta que este último tiene como elemento fundamental el soporte energético, se debe priorizar el abastecimiento energético para un desarrollo sostenible, es decir debemos priorizar el desarrollo que satisfaga las necesidades actuales, sin comprometer la capacidad de desarrollo  de las futuras generaciones.

 

Por tal motivo, la previsión del crecimiento energético se hará bajo el fomento de nuevos proyectos de fuentes renovables, priorizando el abastecimiento hidroeléctrico, respetando los compromisos asumidos por el Estado, especialmente en aspectos referidos a la seguridad ambiental; pero también incentivando el empleo de tecnologías de consumo de gas natural y su uso en actividades domiciliarias, transporte, comercio e industria. Esta previsión           —desarrollada en forma continua, suficiente, segura e inclusiva, así como la protección de las fuentes de producción y transporte de energía— permitirá evitar riesgos que afecten a nuestro crecimiento económico.

 

Por un lado, a lo largo de nuestra vida republicana, el Estado no ha consolidado una cultura de Seguridad Nacional, lo que se ve reflejado en una ciudadanía que no tiene un concepto estandarizado e interiorizado del significado y los alcances de la Seguridad Nacional, ya que esta ha sido identificada únicamente con aspectos militares, sin lograr comprender la naturaleza diversa de los problemas que enfrenta y el alcance de las dimensiones en las cuales se desarrolla.

 

Por otro lado, un amplio sector de la población no cuenta con una adecuada educación que promueva la paz social, lo cual incrementa los comportamientos delictivos, al igual que la indiferencia de las autoridades regionales, municipales y de la propia ciudadanía, quienes evitan involucrarse en esta problemática.

 

Por ambas razones, se uniformizarán los conceptos de la materia y se promoverá su difusión en el sistema educativo, para fortalecer la convivencia pacífica, el compromiso, orgullo y la identidad nacional de los peruanos.

 

La imagen del Perú se impulsará para proyectar al mundo, una nación que se desarrolla de manera pacífica, que busca vigorizar su relaciones de cooperación, integración e identificación de intereses comunes con los estados del orbe, poniendo énfasis en los estados vecinos, con la finalidad de incrementar los niveles de confianza que coadyuven a garantizar la paz y estabilidad en la región, fomentando el principio de solución pacífica de controversias entre los Estados y el respeto a sus instrumentos jurídicos correspondientes. Todo esto afianzará los principios de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario conforme a la Constitución y los Tratados Internacionales.

 

En ese sentido, la comunidad peruana en el exterior se constituye en una herramienta de gran importancia para tal fin, por lo que se impulsará su organización para afianzar su identidad y compromiso en provecho de los intereses nacionales, pues además de representar la décima parte de la población peruana, que contribuye con sus remesas de una manera considerable al PBI nacional, constituye un elemento clave de relación e interacción con los países donde radican sus integrantes.

 

Por ello, se profundizarán las líneas de cooperación, en los ámbitos bilateral y multilateral, y se reforzarán las acciones de integración regional. De la misma forma, se ampliará la realización de labores conjuntas entre fuerzas armadas, la integración de agendas en temas de seguridad, la promoción del intercambio de experiencias, el combate a las amenazas a la seguridad internacional y el despliegue de tareas de vigilancia y control de la Amazonía, cuya protección se ha convertido en tema de interés mundial debido a su capacidad de disminuir los efectos adversos que originan el cambio climático al absorber grandes cantidades de dióxido de carbono.

 

En consideración al gran porcentaje que territorialmente ocupa la Amazonía en nuestro país y como parte de los compromisos asumidos por el Estado a nivel nacional e internacional, se fortalecerá el control y protección de la Amazonía, y se promoverá su desarrollo y ocupación ordenada respetando los ecosistemas y la identidad social y cultural de las comunidades nativas.

 

De igual forma, se incrementará la participación de nuestro país en acciones de política internacional destinados a generar conocimiento científico y aspirar al mejor desarrollo de nuestros intereses en la Antártida.

 

Por otro lado, habiéndose alcanzado un elevado nivel de informatización a nivel nacional, concordante con la tendencia global, se impulsará la creación de un Sistema Nacional de Ciberseguridad, con la participación del sector privado y la sociedad en su conjunto, que promueva la formación de especialistas para la defensa del ciberespacio.

 

En este amplio contexto, se fortalecerán las misiones constitucionales de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional para incrementar las capacidades operacionales y recursos humanos de estas instituciones, con la finalidad de  garantizar la paz internacional y el orden interno —a través de la integración de sistemas relacionados con la seguridad— para disuadir, enfrentar, combatir eficazmente y eliminar a las organizaciones terroristas y de narcotraficantes.

 

Siendo prioritario el Desarrollo Nacional, se generarán las condiciones que permitan la participación efectiva de las Fuerzas Armadas en el desarrollo económico y social del país, y en la defensa civil, lo cual también favorecerá la consolidación de sus vínculos con la sociedad, a fin de proteger y promover el impulso a la consecución de los intereses nacionales.

 

Finalmente, en su conjunto, la Política de Seguridad y Defensa Nacional fortalecerá el Sistema de Defensa Nacional a través de la Secretaria de Seguridad y Defensa Nacional, promoviendo y articulando la participación activa de todos los poderes del Estado, sectores, organismos públicos, niveles de gobierno, y de la sociedad en general, dentro del marco del Acuerdo Nacional, el Plan Estratégico de Desarrollo Nacional, y de conformidad al ordenamiento jurídico del Estado peruano.



[1] Richard Vásquez Jiménez, Seguridad Nacional y Desarrollo Económico.

[2] Igual referencia 51