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jueves, 11 de mayo de 2017

DE LA REACCIÓN AL CORTO PLAZO

¿J_DIENDO AL PERÚ?


 Cuándo el papel aguanta todo, los planes de gobierno, los compromisos, actas y promesas de campaña suelen ser meros requisitos para acceder a una posición de poder, en vez de ser instrumentos que guíen a la solución de los problemas de la población, que amenazan sus posibilidades de crear las condiciones para alcanzar el bienestar general soñado.



Lamentablemente, nuestra sociedad no se ha preocupado en desarrollar una cultura democrática que evite que periódicamente estemos en la encrucijada de la elección del mal menor, tal vez porque los ciudadanos "de a pie" ocupan mayor parte de su tiempo en conseguir el pan de cada día, mientras que las clases mejor acomodadas se preocupan en incrementar sus ganancias, permitiendo que muchos de la clase política (y económica) inmerecidamente sigan con poder e influencia, soslayando los intereses nacionales. 


En esta interacción política y social, la organización política y la institucionalidad pareciera ser lo menos importante, para gozo y beneplácito de los que perduran en el poder, en su uso o tras de él, haciendo que el Perú siga estancado, repleto de amenazas a la seguridad y tranquilidad de todos, con gente que se enriquece a expensa de millones de conciudadanos, lo cual hace que nuestra memoria sea golpeada, una y otra vez, con la interrogante de Zavalita "¿Cuándo se jodió el Perú?

  Se sigue hablando de legalidad, de transparencia; de lucha contra la corrupción, el narcotráfico, el terrorismo el crimen y la delincuencia organizada...y desafortunadamente - en los últimos años - sólo se muestra cuadros estadísticos que no concuerdan con la calle. 


¡Qué pena que en este ciclo las cosas no sean tan diferentes!: Las expresiones declarativas, las buenas intenciones destacadas con un mejor aparato publicitario resaltan la acción reactiva, pero no disimulan la falta de organización y la mirada de corto plazo, que olvida las aspiraciones nacionales y la seguridad de las futuras generaciones.


 También se revela la negación de esfuerzos de Estado, que ahora se opacan o anulan para ganar aceptación. Así tenemos un GORE-Ejecutivo, cuando la LOPE estableció el Consejo de Coordinación Intergubernamental; INDECI y CENEPRED que se quedaron sin la responsabilidad del proceso de reconstrucción; Política de Modernización de la gestión pública sin servicio civil meritocrático; Seguridad Nacional una vez más desarticulada, entre otros, que demuestran que la institucionalidad no se respeta y que las Políticas de Estado, poco importan...eso parece.

 Entonces,.... Zavalita... ¿Se seguirá j_diendo al Perú?

miércoles, 29 de junio de 2016

LA POLÍTICA NUESTRA QUE PODEMOS CAMBIAR

POR NUESTRA FAMILIA, POR NUESTROS HIJOS, POR NUESTRA PATRIA: EL PERÚ

Cada ciclo electoral, la mayoría de peruanos se someten a la indolente actitud de dejar la política a los “políticos”, permitiendo que muchos de ellos se sirvan, se beneficien, se enriquezcan, en vez de servir a todos los peruanos.

Nuestros “políticos” y “gobernantes” también tienen su juego aparte. Algunos de ellos, permanecerán con la “herida” de haber perdido los comicios, tal vez porque se perdió la cuantiosa “inversión”, y porque esa “herida” dañó su egocentrismo; y lejos de cumplir con sus promesas electorales, de trabajar por el Perú, se dedican exclusivamente a obstaculizar la labor del gobernante elegido, solo con la intención de hacerle quedar mal para que al pueblo le quede como corolario  que: “mejor hubiéramos elegido al otro candidato”, cualquiera sea el sexo que tenga o partido al que pertenezca.

Y así, en vez de apoyar la gestión del gobernante elegido, se busca hacerle quedar mal, distraer a la opinión pública mediante campañas mediáticas, para que el gobierno – que siempre buscará mantener la aprobación popular – se desvíe de lo importante.

Para el perdedor de la campaña, pareciera no importarle el destino del Perú. Lejos queda el interés nacional, y solo importa mantener la figura de “liderazgo” de un partido que no se preocupará por construir, y que ayudado por interesados colaboradores mantendrán el stato quo de candidato latente para las siguientes elecciones. No importa edificar el partido, no interesa desarrollar procedimientos democráticos para la construcción de cuadros, ¡qué va a priorizarse el estudio profundo de la realidad nacional!, mucho menos se procurará  el trabajo de equipo para plantear propuestas al gobierno de turno. Eso es peligroso, pues mientras más participación exista, mientras más se provoque el desarrollo de cuadros, se  podría fomentar la  aparición de alguna figura que opaque el candidato de siempre, eso no se puede permitir, sería un suicidio político. Mejor que se queden así, guardando la “fisonomía del frente”. Aquí no importa un c…. el Perú, solo el interés personal de alcanzar el poder aprovechándose de incautos que por una pequeña dádiva, o una sonrisa  en una esporádica visita entregan su voto, firmando un cheque en blanco del cual más tarde reclamarán.

Por su lado, el gobernante elegido también hace lo suyo. Todo lo anterior, todo lo hecho por el gobernante precedente estuvo mal: Los programas iniciados no sirven, los ministerios y entidades se cambian, desaparecen, se fusionan, se crean nuevos. Los proyectos pendientes, seguirán pendientes. Los profesionales de las entidades se despiden, al diablo con la especialización y la continuidad, hay que pagar los favores políticos, hay que dar trabajo a los partidarios y amigos. Y claro, “hay que luchar contra la corrupción”, de la boca para afuera pues a la vuelta de la esquina solo habrá ojos ciegos y oídos sordos. Y cuando las cosas salen mal, pues hay que echarle la culpa a la oposición y a la prensa “amarilla”.

También a la hora del debate, no interesan las razones; que hablen lo que quieran finalmente la democracia es la voluntad de la mayoría, la minoría no importa, lo que prima es el poder, aunque la razón y el sentido común digan lo contrario.

Esta ha sido la actitud “democrática” de nuestros políticos y gobernantes desde  hace más de 30 años, con la anuencia del pueblo que difícilmente levantaba la voz porque el razonamiento popular decía “que vamos a hacer”, “ya acabará su gobierno”, “que nos queda, paciencia no más”. También estos hechos contaban con la permisibilidad de muchos medios de comunicación social y empresarios, que solo pensaron en la conveniencia de estar al lado del gobierno de turno, pues ahí están los contratos, ahí está la plata, con el poder.

La buena noticia, es que hoy gozamos de la posibilidad de opinar con mayor facilidad. Las redes sociales constituyen una excelente herramienta que está al alcance de todos. Así que no existe excusa para el lamento, no hay disculpa para dejar de contribuir con el desarrollo y la seguridad del Perú.

Este país, es nuestro país, no es del extranjero visitante, ni del vecino que espera que nuestra casa se caiga para apropiarse de ella, el Perú es totalmente nuestro, y somos todos nosotros los peruanos quienes tenemos la responsabilidad de cuidarlo, de mejorarlo, de fomentar su progreso.

Y como dicen, la caridad empieza por casa: seamos ordenados, enseñemos a nuestros hijos a cuidar la ciudad, a mantenerla limpia, a respetar las reglas, a actuar con honestidad. A presentar propuestas, a denunciar a los que quiebran el orden, principalmente a los corruptos que tanto daño han hecho al Perú. La institucionalidad es el respeto a las normas, y las normas y buena conducta siempre vienen de casa.

Ojalá, de verdad, nos sacudamos de la indolencia de esclavo, y levantemos nuestra cerviz para que orgullosos avancemos al bienestar de todos nosotros, de nuestros hijos, de nuestra Patria: El Perú..

Existe una luz al final del túnel, es nuestra responsabilidad alcanzarla!

Levanta la mano y participa! No firmaste un cheque en blanco! Existe la posibilidad de participar, solo depende de tu voluntad! De tu compromiso!