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lunes, 17 de noviembre de 2014

LOS RETOS DE CADE 2014 Y LA SEGURIDAD NACIONAL


LA PARTICIPACIÓN NACIONAL Y LA NECESIDAD DE ARTICULAR, PRESUPUESTAR E IMPLEMENTAR EL DISCURSO


Para hacer del Perú un país del primer mundo, como reza el eslogan de la exitosa Conferencia Anual de Ejecutivos - CADE 2014, y trazar un derrotero hacia el desarrollo; para hacer del Perú el país libre, próspero y democrático que deseamos, es necesario que todos los peruanos tomemos consciencia de la importancia de involucrarse para sobreponernos a los desafíos y condiciones adversas que obstaculizan nuestro camino hacia el futuro ansiado.

La propuesta ambiciosa de CADE 2014 de impulsar nuestra economía y hacerla más dinámica y competitiva, levantada con el esfuerzo emprendedor de sus ciudadanos, con una institucionalidad sólida y eficaz, es indudablemente motivadora, pues solo así – con el concurso de la sociedad en su conjunto – el Perú será capaz de superar la pobreza y generar prosperidad.



Para llegar al primer mundo, será necesario que cumplamos con los parámetros establecidos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), una meta trazada en el “Plan Bicentenario: el Perú hacia el 2021”. En ese esfuerzo, debemos resolver nuestras principales debilidades que se encuentran en los campos de la educación, innovación, infraestructura, seguridad ciudadana, funcionamiento básico de un Estado descentralizado, y con un sistema de administración de justicia que haga honor a su denominación.

Cecilia Blondet, Directora Ejecutiva de PROÉTICA, nos hizo recordar que la VIII Encuesta Nacional sobre “Percepciones de la corrupción en el Perú 2013” revela que los peruanos consideramos que los tres problemas fundamentales del país - fuente de preocupación e inseguridad - son la delincuencia, la corrupción y el consumo de drogas.

Contrastando esta información con el Índice Global de Paz elaborado por el Institute for Economics and Peace (IEP), que analiza 162 Estados, encontramos que el Perú ocupa el puesto 119 de los más conflictivos, donde el ranking latinoamericano es liderado por Colombia que ocupa el puesto 150, seguido de México (138), Venezuela (129), y que coloca en mejor posición a Brasil (91) y Chile (30).

Recientemente, Francisco Miró Quesada C., Director General de EL COMERCIO, señaló que “de acuerdo con cifras del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), el Perú ha logrado un crecimiento económico sostenido que lo ha convertido en uno de los países de América Latina que más avanzó hacia el logro de los objetivos de desarrollo del milenio. Sin embargo, destacó que, a pesar de esos avances, es un país que mantiene una alta desigualdad económica, factor que influye en el aumento de la violencia y la delincuencia”.

En este contexto, es necesario entender que un indicador clave para medir la mejora de la lucha contra la inseguridad, es la confianza que la ciudadanía tenga en sus instituciones públicas, particularmente aquellas responsables de conducir el país y naturalmente en sus fuerzas de seguridad. Por eso el presidente de CADE 2014, Pablo de la Flor, apuntó claramente que “no es posible convertirnos en un país del primer mundo con instituciones del tercer mundo”.

Un país como el nuestro diagnosticado en exceso, lamentablemente ha fallado en llevar a la práctica importantes soluciones en beneficio de sus integrantes, principalmente por falta de coordinación y articulación en los esfuerzos, incluso no llegando a presupuestar y tampoco a implementar, olvidándose que en nuestro escenario nacional – como en cualquier parte del mundo - las políticas sin presupuesto, son un simple “saludo a la bandera ajena”, y aquellas que logran implementarse sin lograr tener efecto, son nada más que un “engaña muchachos” que afecta a todos los peruanos.

La corrupción, el crimen organizado y seguridad ciudadana, la frustrada descentralización, las trabas para plasmar la diversificación productiva, las limitaciones en la educación, los obstáculos para la inversiones, el aceleramiento de mejoras en la infraestructura, y el mejoramiento del sistema de administración de justicia, fueron los ocho temas priorizados de la agenda del CADE 2014, que nos expresan la preocupación del empresariado peruano en mejorar las condiciones para impulsar el crecimiento de sus propias empresas que a su vez, favorecen el crecimiento económico nacional.

Mientras que los peruanos no superemos los desafíos planteados, no se logrará irradiar confianza en los inversionistas privados, nacionales o extranjeros. Y la confianza, solamente se alcanzará en un clima de seguridad, pues ningún inversionista arriesgará su capital en un ambiente que no le asegure condiciones estables que favorezcan su rentabilidad. He allí donde surge la importancia del Sistema de Seguridad Nacional (legalmente Sistema de Defensa Nacional), conformado por diversos actores que han venido trabajando, cada cual por su lado, sin coordinar y muchas veces duplicando esfuerzos, y peor, otras tantas veces sin lograr plasmar resultados efectivos.

Los esfuerzos dispersos en beneficio de la Seguridad Nacional, hoy en día deben ser articulados y gestionados por la reactivada Secretaría de Seguridad y Defensa Nacional, un organismo público ejecutor, adscrito a la Presidencia del Consejo de Ministros, responsable de la gestión del Sistema de Defensa Nacional y con competencia en todo el territorio nacional.


Esta entidad, creada en diciembre de 2012, en el proceso de su organización también ha pasado por los avatares de la “tramitología”, sin embargo en el año que ha ejecutado su programa presupuestal, viene realizando diversas acciones de coordinación y articulación para formular una nueva Política de Seguridad y Defensa Nacional, justamente para que los esfuerzos converjan en provecho de lograr el clima de tranquilidad que se requiere para mejorar la confianza , y así facilitar el impulso de la inversión que finalmente logrará mejorar nuestro avance hacia el primer mundo; siempre y cuando todos nos incluyamos en este esfuerzo nacional: un deber ineludible para beneficio de cada uno de nosotros, los peruanos del siglo XXI.

viernes, 24 de mayo de 2013

TOTAL CORRUPCIÓN HAY EN TODOS LADOS!



N de R.-Un artículo de opinión que reproducimos por ser un tema actual y de importancia para el Perú.



REFLEXIÓN CON OCASIÓN DE LA PRESENTACIÓN  DEL LIBRO DEL HISTORIADOR PERUANO ALFONSO QUIROZ



Para que nuestro país, el Perú, llegue - algún día - a un estado de bienestar estable en el que se haya minimizado los índices de pobreza y seamos una sociedad justa y ordenada  falta aún bastante camino por recorrer; y definitivamente no llegaremos a buen puerto sin el concurso de todos los peruanos.

La informalidad, la injusticia, las leyes que no se cumplen, la incoherencia entre lo que se dice y lo que se hace, el mal ejemplo, la corrupción generalizada y por último la indolencia de esclavo, que como sociedad no logramos sacudir, nos hace pensar  lo difícil que resulta el esfuerzo de muchos peruanos que intentamos, con nuestro aporte diario, vencer todo tipo de adversidades, vencer a quienes -por obvias conveniencias personales y principalmente económicas - intentan mantener un sistema en el que  reina la "viveza" y que tiene como lema "hecha la ley, hecha la trampa". Ardua tarea, que no dejaremos de impulsar, laborando, impulsando, participando, denunciando, opinando y por último motivando a que se multipliquen los peruanos honestos y de buena voluntad, con la única finalidad que algún día, el Perú sea  la patria grande, la patria digna, la patria justa, con la que muchos y buenos peruanos que nos antecedieron, soñaron alcanzar. 

La presentación del libro "Historia de la corrupción en el Perú", realizazada por el Instituto de Estudios Peruanos y el Instituto de Defensa Legal el pasado14 de mayo, escrito por el fallecido historiador Alfonso W. Quiroz, que resulta ser una versión mejorada de su libro “Corrupt Circles: Costs of Unbound Graft in Peru”, publicado por la editorial Johns Hopkins Press en 2008 - motivo de esta reflexión - nos presenta un país gravemente herido por la corrupción administrativa y estatal, que puede notarse desde los últimos años del periodo colonial hasta nuestros días. La descripción y el análisis en detalle que realiza sobre el abuso de los recursos públicos nos ayudan a entender cómo la corrupción ha limitado el desarrollo y el progreso del país, y a la vez nos deja el enorme desafío que tenemos todos los peruanos de esta generación, para unirnos en su lucha y no caer en el sistema oscuro que avergüenza nuestro pasado y el presente que hoy vivimos. 


La corrupción constituye un fenómeno insidioso, amplio, variado y global que comprende actividades tanto públicas como privadas. No se trata únicamente del tosco saqueo del patrimonio del Estado. La corruptela comprende el ofrecimiento y la recepción de sobornos; la malversación y mala asignación de fondos y gastos públicos; los escándalos financieros y políticos; el fraude electoral, el tráfico de influencias y otras trasgresiones administrativas como el financiamiento ilegal de partidos políticos en busca de favores indebidos. No obstante sus efectos recurrentes y cíclicos, hasta esta publicación ha sido poco lo que sabíamos acerca de las causas específicas de la corrupción en el país y sus costos económicos e institucionales. Desde una perspectiva histórica , el minucioso trabajo de Alfonso W. Quiroz, basado en una amplia gama de fuentes de archivos y en interpretaciones sugerentes, explica cómo la corrupción ha limitado el desarrollo y el progreso del país.


Cecilia Blondet, Directora Ejecutiva de Proética, se encargó de hacer un sumario del libro, resaltando que se trata de una monumental obra, muy documentada, que describe el fenómeno de la corrupción en el Perú, destacando  que los grupos de corrupción han circundado entre gobernantes, políticos y militares.  

Hizo mención que el libro describe los círculos de la corrupción de la época de San Martín, Bolívar, Gamarra, Castilla,los Jefes y gobernantes en la aciaga Guerra por el guano y el salitre, los involucrados en los contratos de Dreyfus y Grace, el oncenio de Leguía, el Apra - el partido mejor organizado del Perú, pero también el más nefasto que no dudó en usar el crimen y el chantaje - Odría, el escándalo del contrabando en el gobierno de Belaunde, los aprovechadores en el gobierno de Velasco y  finalmente los actos de corrupción en los gobiernos de Alan García y Fujimori. 

Gobernantes, políticos y militares, son el común denominador de la corrupción en toda nuestra historia. ¡Qué vergüenza! Libertadores, Defensores de la Patria, pero no dejando de engrosar el bolsillo!  

La obra de Quiroz es única, pues presenta la verdad “oculta”, la que muchos pasan por desapercibida, tal vez por no querer verse reflejados, o la que otros tantos aceptan, porque se cree que no hay remedio y la dejan pasar, bajo el argumento de: “que se puede hacer!”, “no importa, robó pero hizo obra”. 

Es tan común aceptar la corrupción, que quizás muchos de los que puedan leer estas líneas, si darse cuenta, participaron o estuvieron incluidos en un acto de esa naturaleza. Es tan común que incluso, es expresada desde hace casi dos décadas, en la popular versión musical  “Las Torres” de los “Noséquién y los nosecuantos”: TOTAL CORRUPCIÓN, HAY EN TODOS LADOS!. 

En las Fuerzas Armadas, principalmente en el Ejército, hemos escuchado en todos los tiempos que la Institución es inmaculada, que no es ella la que se  involucra en malos actos, sino los hombres (y ahora mujeres) que lo componen.  Linda sentencia que nos han vendido, algunas élites con el fin de levantar la mística, y que otras interesadas la pusieron en relieve para mimetizar sus malévolos proyectos. No pues, la Institución no puede existir sin sus componentes, en actividad y en retiro. Y si permitimos - con nuestro silencio - que sucedan actos contra la ética, contra la Ley y los reglamentos, entonces también somos culpables. 

Quiroz, menciona a las élites militares como las involucradas en la corrupción. Pero, seamos sensatos ¿podremos pensar que las élites, los Comandantes Generales que incurrieron en actos de corrupción, lo hicieron solos? Sin duda, han necesitado tener aliados, sus “leales”, que se han prestado a firmar documentos, transportar materiales, vender bienes, dar de baja indebidamente artículos de la cadena logística, vender combustible, chantajear a Oficiales de menor graduación; propiciar de palabra la honestidad y de obra incurrir en el robo, en la injusticia, en la componenda, gente que forma el círculo perverso y que después - con el tiempo (como no pasa nada) - repite el mal ejemplo.

La historia de la corrupción que presenta Quiroz, llega hasta el año 2000.  Y… ¿la historia entre ese año y nuestros días? Esa,no lo neguemos, esa es la historia que la vivimos, la sabemos nosotros y la que  muchos por “supervivencia” callan. 

Si nos formaron en la verdad alimentados del mejor plato de valores éticos, morales y religiosos: “La honestidad y la lealtad son  valores que se aprenden con el  con el ejemplo". Entonces debemos ser honestos y leales con nuestra Patria; y la verdad de nuestros días, nos revela a gobernantes, políticos y - penoso para quienes nos enrolamos a las Fuerzas Armadas para servir a la Patria - élites militares que incurrieron en actos de corrupción. Estoy totalmente seguro que ningún Oficial honesto en situación de actividad quisiera estar en el futuro, sentado en una sala pública escuchando la presentación de un libro que narre la corrupción de su Institución. Para evitar que esa mala historia se repita, es imprescindible formar una corriente anticorrupción, que necesariamente empieza por la valiente denuncia. 

Qué triste es admitir que hemos tenido gobernantes que prometieron mucho y cumplieron muy poco, que se dedicaron a “ver la suya”, cada vez con más cuidado para que no quede huella. La verdad finalmente – algún día - saldrá a flote, lo que nos da la esperanza que   la justicia  sancione el negociado de terrenos, grandes licitaciones - incluso actuando a través de terceras personas - obras con presupuestos sobrevalorados  inauguradas pero inconclusas, indultos dudosos a narcotraficantes, manipulación de “atentos” jefes militares, hasta la propia “limpieza del camino” para que no quede ningún líder partidario sino él mismo, son características de un ex gobernante, de gran habilidad, capaz de convencer a muchos de su presunta inocencia. 

Otro de ellos, dedicado al gran consumo de “etiqueta azul” y a los descansos “reparadores” en Punta Sal, recordado también por las cuentas secretas de su  hombre de confianza en Panamá, la “bondadosa” cesión de los cielos nacionales, amén de la drástica reducción presupuestal en el sector Defensa, permisividad para que su esposa manejara fondos en provecho de su propia ONG, nepotismo, planillas secretas, seguros y pertrechos militares sobrevalorados – con anuencia de altos comandos castrenses - y por último la escandalosa compra de bienes de su suegra, que no vive en el Perú y que resulta ser – dice en su primera versión –una “afortunada” sobreviviente del holocausto.

Un Ministro del Interior (por dos oportunidades, que después fue jefe del CNI) que  no quiso colocar bases policiales para controlar la salida de droga; políticos “come oro”, “come pollo”, “roba cable”, “lava pies”, con empleados fantasmas, alcaldes que realizan "obras" sobrevaloradas, contratos de empresas con locales y "talleres" inexistentes, nepotismo por doquier, secretarios de juzgados que cobran por colocar el expediente a la vista o por hacer un informe favorable, jueces que "interpretan" las leyes de acuerdo a conveniencias, "periodistas" que "coordinan" la no publicación de investigaciones realizadas, otros que venden su pluma,  y muchos más ciudadanos "peruanos" que con poder o influencia, incurren en actos deshonestos, con los que enlodan la historia de nuestra Patria.

En el campo militar, qué lamentable es saber de la existencia de Jefes de Unidad robando el racionamiento a su tropa, desatendiendo el mantenimiento de  los vehículos de su Unidad; Comandantes de Gran Unidad que no entregan el presupuesto a las Unidades, o que  lo hacen con gran recorte. Peor, algún otro que primero investiga a su antecesor, lo denuncia y luego comete similares actos, “tranzando” con  “capos” y sus propios subordinados. 

No muy lejano, con indignación recordamos: Relleno del "hueco"  del Pentagonito (una excavación que se hizo en la época de Velasco para la construcción de instalaciones) con el desmonte de  la construcción de la vía expresa de Javier Prado; venta sistemática de combustible al que se tuvo que involucrar a subordinados que hoy transitan por los tribunales; denigración del uniforme por dársela de “chistoso” para obtener réditos políticos, realizando actos de populismo cediendo un club de Oficiales para luego dejarlo en el olvido y hoy, encontrarse en total y paupérrimo abandono, chantaje a un “investigador” por los archivos del caso de la venta de combustible a cambio de su ascenso, estafa con un populoso conjunto habitacional, que luego del sorteo fue reducido en gran parte de su espacio para negociarla con la constructora, haciendo parecer al lugar como al de “los Maldini y los Gonzales”, la venta convenida del Cuartel San Martín, que en años previos fuera defendido por otro Oficial en los corredores del Congreso, la permisividad en el manejo irregular de notas de concepto para los ascensos, otorgamiento de puntajes inmerecidos; peor que lo anterior, adoptar posturas de corrección para favorecer a su círculo de corrupción que le sirviera en puestos anteriores, donde también se hizo un importante “convenio” al renovar los terrenos del otrora Bazar Central del Ejército, nada menos que por 30 años, la compra de un millonario sistema satelital que no sirve, el favorecimiento en los ascensos a personal de indecorosa conducta haciendo creer que el tema fue sobreseído en la justicia común; “levantamiento” de fondos y presupuestos en el norte, el centro, el sur y en la propia sede institucional; multiplicación de comensales para justificar miles de polladas en jornadas de bienestar; pedido de coimas, participación de subordinados para lograr cambio de documentos y registros; intervención de superiores amigos para incrementar puntajes; sobrevaloración de artículos en las rendiciones de cuentas; por último actitudes para intentar amilanar a quien se opone a este “sistema” en el que se acepta y valida que los de la especialidad de administración y aquellos encargados de construcciones y mantenimiento de carreteras “tienen plata”, otros que sin sangre en la cara se arrogaron  éxitos ajenos o diseñaron hechos, para alcanzar una felicitación o condecoración, creación de empresas con el dinero malhabido, y otros más que se ven reflejados - con el silencio cómplice de la sociedad - en propiedades, autos, viajes y lujos  que no pueden cubrirse con el  poco sueldo de un militar.  ¡Qué vergüenza! ¿Dónde está eso de ”lodo, lodo,  eso nunca”! ? 

El desafío de la sociedad peruana está en lograr revertir nuestra amarga historia de ladrones y corruptos. Sin embargo, no es tan fácil como escribir estas líneas. Se requiere - en primer término - la voluntad política de las autoridades pero también la convicción de todos, pero de obra no de palabra, para que se multipliquen las denuncias, y que las averiguaciones lleguen a encontrar responsabilidades y aplicar sanciones, pues si al término de las investigaciones y juicios todo queda en: "falta de pruebas", seguiremos "luchando" contra la corrupción un siglo más, hasta  que aparezca otro Alfonso Quiroz, que escriba la historia y  nos  estruje en la cara nuestra inercia. 

"La razón del más fuerte siempre es la mejor", escribió La Fontaine en su fábula "El lobo y el cordero".  Los más fuertes o los más numerosos imponen sus leyes. En la sociedad actual, débiles y vencidos a menudo son oprimidos. Así, el sistema corrupto, sigue siendo  tan fuerte, que usualmente sólo se habla de sus participantes, cuando dejan el poder o  la vida. 



La buena noticia es que en este último tiempo se observa mayores denuncias denuncias, lo cual refuerza el trabajo del Estado a través de la Comisión de Alto Nivel Anticorrupción, la Defensoría del Pueblo y de la sociedad civil con instituciones como Proética y la propia prensa, que investiga y muestra a la sociedad a los malos peruanos que quieren seguir haciendo "su agosto" a costa de los "ciudadanos de a pie".

Y tú peruano, ¿no crees que es hora de cambiar? ¿Seguirás siendo débil, vencido u oprimido? ¡Reacciona!, no te quedes allí sentado pensando que ya pasará, o tratando de eximirte de tu responsabilidad. Que te quede grabado: Sólamente pasará cuando participes activamente haciendo que el orden, la justicia y la honestidad prevalezca! 

Unidos todos, empleando los múltiples medios que la tecnología  nos ofrece, debemos luchar contra este flagelo. Sólo así  se beneficiarán nuestros hijos, los hijos de ellos y el Perú entero.

Qué ese sea nuestro legado!




[1] Presentación del libro  "Historia de la Corrupción en el Perú", Instituto de Estudios Peruanos, http://www.iep.org.pe/fp_scont_1277_scont_3525.html , 2013