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martes, 6 de agosto de 2019

¿DE QUÉ TRATA LA SEGURIDAD NACIONAL?


LO QUE TODOS LOS PERUANOS DEBEMOS SABER: TAMBIÉN QUIENES TRABAJAN EN LA ADMINISTRACIÓN 

Cuando se hace esta pregunta a cualquier ciudadano, casi de inmediato referirán a la seguridad ciudadana, a la actividad de serenazgo, o también a la Policía Nacional. Existirán otros, principalmente los servidores públicos, y también – increíblemente – directivos y funcionarios públicos, que señalarán que la Seguridad Nacional es un tema de las Fuerzas Armadas, de la Policía Nacional, o de los Ministerios de Defensa o Interior.

Este, es un problema de casi toda nuestra vida republicana, que debería haber quedado mejor entendido desde que en 1979 se crea el Sistema de Defensa Nacional, estableciéndose que “es obligación de todos los peruanos participar activamente en la Defensa Nacional” y que “toda persona que tenga conocimiento sobre algún acto que atente contra la Seguridad Nacional está obligada a ponerlo en conocimiento de la autoridad competente. (DL N° 22653), concepto que recoge el Tribunal Constitucional al explicar el art 38° de nuestra Constitución Política (Exp. 00143-2008-HC FJ 4)

Todos los peruanos debemos saber que nuestra norma legal de más alto nivel dispone que: 
• “El Estado garantiza la seguridad de la Nación mediante el Sistema de Defensa Nacional”, 
• “El Presidente de la República dirige el Sistema de Defensa Nacional” (Art 163). 

Y que previamente señala que “Son deberes primordiales del Estado: defender la soberanía nacional; garantizar la plena vigencia de los derechos humanos; proteger a la población de las amenazas contra su seguridad; y promover el bienestar general que se fundamenta en la justicia y en el desarrollo integral y equilibrado de la Nación” (Art 44°)

De estos fundamentos constitucionales, de instrumentos internacionales de los que el Perú es signatario, y de la Política de Seguridad y Defensa Nacional vigente (aprobada en diciembre de 2018), entendemos que la Seguridad Nacional es la “Situación que alcanza el Estado en la que tiene garantizada la soberanía, independencia e integridad territorial, el Estado constitucional de derecho, la paz social y los intereses nacionales; así como la protección de la persona humana y los derechos humanos, mediante acciones de naturaleza diversa y carácter multidimensional, que permitan hacer frente a las amenazas y las preocupaciones, con la finalidad de crear las condiciones propicias para el bienestar general” (SEDENA, 2015).

Este concepto involucra por cierto, a todo el Sistema de Defensa Nacional, que desde 1979 con la aprobación del DL 22653 hasta nuestros días, en que rige el Decreto Legislativo N° 1129, incluye a todos los ministerios, organismos públicos, gobiernos regionales y gobiernos locales, bajo la dirección del Presidente de la República; y no puede ser de otra forma, sencillamente porque el activo más importante de un Estado es su propia estabilidad y supervivencia.

Entonces, constituye un error grave que los titulares de las entidades públicas, sus funcionarios y directivos, primero desconozcan que forman parte del único sistema funcional de responsabilidad constitucional del Presidente de la República; y después, que no programen y ejecuten actividades de su competenciafuncional relacionadas a la Seguridad Nacional, que se ven expresadas en la Política de Seguridad y Defensa Nacional y sustentadas en el enfoque multidimensional de la Seguridad Nacional.

En el Perú, este enfoque tiene su origen en la concepción doctrinaria de dos ilustres peruanos: 

• El General José del Carmen Marín, quien en términos muy simples señalaba: “no hay desarrollo sin defensa, ni tampoco hay defensa sin desarrollo”, sentencia precursora a otra que más de 20 años después, en 1994, fue incorporada  por  James Gustave Speth en el Informe de Desarrollo humano de  la Naciones Unidas dejando clara la idea que “Sin paz no puede haber desarrollo; pero sin desarrollo, la paz está amenazada.”
• Por su lado, el General Edgardo Mercado Jarrín - el más destacado geopolítico del Perú - en el marco de la X Conferencia de Ejércitos Americanos realizada en Caracas en 1973, cuestionó la limitada concepción de los fines de un Estado tradicional donde la seguridad representaba esencialmente la defensa del territorio, sin considerar los factores de desequilibrio económico-sociales, así como el complejo fenómeno de la dependencia externa y todo aquello que interna y externamente afecta sustancialmente la vida de la nación. Precisó claramente que  Una política de Seguridad Nacional, debe permitir resolver, de acuerdo a criterios de justicia, los profundos problemas sociales y económicos internos y externos que ponen en peligro los objetivos nacionales y el ejercicio de la política de desarrollo trazada, eliminando así, como resultado derivado, los antagonismos y presiones de todo orden.

Para enfrentar los problemas de la Seguridad Nacional, en concordancia con la Política de  Modernización de la Gestión Pública, en el año 2013 se establecieron los Procesos de  la Seguridad y Defensa Nacional (DS N°037-2013-PCM) , realizando una gran transformación en la gestión del Sistema de Defensa Nacional, pues por muchísimos años la Seguridad Nacional estuvovinculada al “Proceso de la Política Nacional” (Centro de Altos Estudios Nacionales, 2008) que tenía como producto principal a la Directiva de Seguridad Nacional


Los procesos de la Seguridad y Defensa Nacional son siete (07), y tres (03) de ellos son fundamentales: La Política de Seguridad y Defensa Nacional, la Estrategia de Seguridad y Defensa Nacional, y el Planeamiento Estratégico Integral de la Seguridad y Defensa Nacional (Planeamiento de largo Plazo). Además se diseñaronprocesos complementarios  como son: Desarrollo de Estudios Estratégicos para la Seguridad y Defensa Nacional, Investigación y Desarrollo para la Seguridad y Defensa Nacional, Desarrollo de Programas y Proyectos de Seguridad y Defensa Nacional. 

Todos estos procesos deben ser planeados, programados e implementados coordinadamente mediante otrodenominado Gestión del Sistema de Defensa Nacional, que se instrumentaliza a través del Planeamiento Estratégico del Sistema de Defensa Nacional, para armonizar procesos y componentes, de manera de actuar sistémica y articuladamente, con la finalidad que los esfuerzos (de gestión: recursos humanos y económicos) no queden dispersos y sin ser vinculadosapropiadamente, de tal forma que se evite cualquier efecto negativo  en el desarrollo y la  seguridad de todos.

Por lo tanto, el antiguo concepto de Planeamiento Estratégico para la Defensa ha sido reemplazado por el de Planeamiento Estratégico del Sistema de Defensa Nacional, que resulta ser un proceso integral, permanente y dinámico, en el que se integran los procesos de la seguridad y defensa nacional para concebir acciones de carácter multidimensional que permitan hacer frente a las amenazas y  preocupaciones que afectan a la Seguridad Nacional.

El enfoque multidimensional de la Seguridad Nacional, debe ser el norte para el entendimiento de las responsabilidades institucionales en la administración pública, y también en el ámbito privado (en su función de instrumento del poder nacional), lo cual no debe confundirse con la extrema idea de convertir a la gestión pública en actividades de Seguridad Nacionalmás bien entender la importancia de impulsar los principios de prevención, coordinación y articulación interinstitucional que favorecen al cumplimiento de los deberes del Estado, consagrados en nuestra ley de leyes.

El enfoque multidimensional de nuestra Seguridad Nacional, se origina a partir de los ámbitos establecidos en la Constitución Política, e incorpora diversas facetas, convertidas en Categorías de la Seguridad Nacional quedentro de ellas destaca factores, que son los elementos principales por atenderse, para evitar que afecten la gobernabilidad y los intereses nacionales. Esos factores, deben ser inventariados, vigilados y ser motivo de la implementación de planes coordinados dentro de la administración pública, derivados de los procesos fundamentales de la Seguridad y Defensa Nacional.

Pero….el gran problema que actualmente tiene el Sistema de Defensa Nacional, es que los conocimientos de la adecuada gestión del sistema que debe desarrollarse a través de los procesos fundamentales (principalmente) de la Seguridad Defensa Nacional, son poco conocidos (por civiles y militares, que no participaron en dicha transformación), pues se construyeron entre los años 2012 y 2015, y antes que empiecen a ser implementados, fueron truncados por haberse anulado a la entidad que estuvo a cargo de gestionarlos (SEDENA); y hoy se encuentran encargados a una reducida unidad funcional (En el Ministerio de Defensa), que tiene mucha dificultad para impulsar a un sistema tan grande como la propia administración pública, pues no solo debido a supequeña organización; además se encuentra ubicada en el cuarto nivel organizacional, dentro de un componente del propio sistema, que por añadidura está encargado del campo militar, lo cual no solo le resta  iniciativa, le obstaculiza su labor, sino que también mantiene - en el imaginario de nuestras sociedad - la equivocada idea que la Seguridad Nacional es una tarea que corresponde a las Fuerzas Armadas.

Para que se alcance  las condiciones que promuevan el bienestar general  (que a su vez nos facilite el ingreso al club de la OCDE), es importante que la administración pública actúe en concordancia a la Política de Modernización de la gestión pública; y, consecuentemente que, como integrantes  del Sistema de Defensa Nacional, implementen sus procesos fundamentales; lo cual requiere que  los funcionarios, directivos y servidores de la administración pública cumplan no solo sus responsabilidades como integrantes del Sistema de Defensa Nacional, sino también que difundan el alcance del enfoque multidimensional de la Seguridad Nacional

No queda duda, que estas dos acciones facilitarán la gobernabilidad y mejorarán las posibilidades para alcanzar los objetivos que inspiran nuestros intereses nacionales. Por eso, es imprescindible que el conocimiento refuerce la voluntad  como reza el casi olvidado antiguo himno pre- militar: Antes que todo el Perú!


jueves, 4 de enero de 2018

NUESTRA INCOHERENTE SEGURIDAD


...Y NUESTRA CONSTANTE INDOLENCIA

Si dicen que Dios es peruano, y pareciera serlo... debemos rezarle más para solucionar nuestras dificultades, pues a pesar de la casi permanente crisis del último año, a pesar de la inexistente articulación del Sistema de Seguridad Nacional (de Defensa, de acuerdo a la Constitución), supervivimos  como nación, aunque en medio de amenazas a la seguridad de todos, que aparentemente solo se combaten en el papel mas no en la vida real. Y por eso a diario seguimos teniendo problemas de inseguridad que afectan la vida ciudadana y de la que solo nos damos cuenta después de cada tragedia.

Nos hemos acostumbrado a las acciones reactivas y parece no importarnos.¿Cuánto dinero perdemos por nuestra falta de previsión? ¿Cuántas vidas colocamos en peligro por falta de articulación y coordinación?

Acaba de renunciar el segundo Ministro de Defensa del gobierno de PPK, gestión presidencial que empezó con el Decreto Supremo N° 061-2016-PCM que fusionó la Secretaría de Seguridad y Defensa Nacional (SEDENA) al Ministerio de Defensa, lo cual hasta la fecha sigue sin implementarse, pues aún no existe  un órgano dedicado a la tarea de gestionar y articular un sistema compuesto por todos las entidades públicas. La fusión de ambos organismos es una repetición de lo hecho en 2003, sin resultados positivos, pues desafortunadamente los Ministros no desarrollaron acciones en provecho de la Seguridad Nacional, limitándose al ámbito de las Fuerzas Armadas.

El pasado 22 de diciembre se publicó la Politica de Seguridad y Defensa Nacional, aprobada con Decreto Supremo N° 012-2017-DE, la misma que fuera diseñada, formulada y articulada por la desaparecida SEDENA. De hecho hay muy pocas variaciones en el contenido de dicha política nacional, pues su elaboración original obedeció a un trabajo metodológico y articulado; y la realidad nacional -en términos de seguridad- no ha variado significativamente. Ahora hay que hacerla realidad mediante un proceso de implementación, que también fue pautado antes de este ciclo.

Entonces, quien asuma el compromiso de colocarse el fajín de Ministro de Defensa deberá tener en cuenta que su función trasciende a las Fuerzas Armadas o a la gestión de riesgo de desastres (de rectoría de la PCM), de lo contrario seguiremos jugando a "ferrocarril carril carril" abandonando la gestión y articulación del sistema funcional de mayor importancia del Perú (de responsibilidad constitucional del Presidente de la República), que simple y lamentablemente no ha funcionado por falta de voluntad, de conocimiento,  o de tiempo, con la consecuente pérdida de millones de soles (por no enfrentarse adecuadamente a las amenazas), colocándonos en riesgo y peor, con la pérdida de vida de muchos peruanos.

La historia lo juzgará.

sábado, 24 de septiembre de 2016

LOS DIFERENTES PLANOS DE LA SEGURIDAD QUE SOSLAYAMOS ARTICULAR

DEPENDIENTES DE UNA VERDADERA VOCACIÓN POLÍTICA


El manto protector de la Virgen de la Merced, Gran Mariscala y Patrona de las Fuerzas Armadas del Perú ha permitido que en su día jubilar se propalen, en los medios de nuestra capital, diversas opiniones y notas periodísticas vinculadas a la finalidad constitucional  de estas importantes instituciones: la seguridad de la nación.

El Presidente de la República, quien tambien es responsalasenecesidades a funcional más importante del país, señaló claramente durante su discurso en la ceremonia realizada hoy en el Cuartel General del Ejército, que "Una Fuerza Armada requiere inteligencia de primer nivel" lo cual  es absolutamente cierto, pues no se puede garantizar la independencia, la soberanía y la integridad territorial de la República, sin conocer claramente quién o qué la amenaza.

Sin embargo, ese no es el único objeto de la seguridad de la nación que requiere de inteligencia de calidad y la atención del Sistema de Defensa Nacional: El Director del Diario Correo destaca que “persiste la influencia de Sendero Luminoso en ciertos sectores de la sociedad” al referirse al  Frente de Unidad y Defensa del Pueblo Peruano (Fudepp) que avanza silenciosamente en universidades y gremios, lo cual nos debe hacer pensar que no es casualidad el mausoleo de Comas. ¿Podremos acceder a la OCDE en esas condiciones?

¿Cómo hacer inteligencia financiera sin conocer las transacciones de una persona que, habiendo sido detectada por su banco como sospechosa, tiene cuentas en otras entidades?, se pregunta María del Pilar Tello. A esa agregamos otras interrogantes ¿Los “poderosos” seguirán evitando que se revisen sus activos, bajo la premisa de afectación de su intimidad o peor, de persecución política? Quien no la debe no la teme, y por la seguridad de la nación, todos – y más aún funcionarios públicos y cualquier ciudadano  de a pie– debemos ser pasibles de verificación de  la licitud de nuestra poca o grande riqueza.

Fernando Rospigliosi recalca que "la responsabilidad de los políticos que no están interesados en una UIF con facultades, porque temen que temen que puedan caer en su escrutinio" ¿No es acaso preocupante para la seguridad de todos los peruanos? Peor, si como señala en su columna de El Comercio, que "el narcotráfico goza de excelente salud en el Perú"  y que "vive" por su directa relación con la corrupción de muchos que la avalan con su silencio, concordando con lo escrito por Alfredo Palacios Dongo quien precisó que, según la Oficina Nacional de Políticas de control de drogas de Estados Unidos de América, seguimos "manteniéndonos como primer país productor mundial" de cocaína, por lo que considera que la señora  Carmen Masías, quien nuevamente está a la cabeza de DEVIDA, "debería prioritariamente adecuar la articulación interinstitucional en capacidad, apoyo e inteligencia para control de drogas e insumos químicos". La realidad es que eso, no se hace, o se hace mal (para la foto), y no ahora...desde siempre, desafortunadamente.

Estas amenazas a la seguridad de la nación, no van solas: ahi tenemos a la minería ilegal que no solo afecta al ambiente y al cambio climático que algún día (ojalá muy lejano) nos dejará sin recursos y producirá grandes desastres. Y ya se sienten pasos, como anota Abraham Levy en su nota de Peru 21, al indicar que la variabilidad de las lluvias en la sierra sur, al explicar un informe del Environmental Research Letter. Y ¿qué decir de la trata de personas (que es un delito conexo del narcotráfico y de la delincuencia organizada) que  como resalta el titular de la columna de Lourdes Flores Calvo en El Comercio, hay 243 denuncias en lo que va del año? Más preocupante que eso es conocer lo que informó ayer Peru 21: que "desde 2004 rige la ley contra la trata de personas y hasta ahora no existe ningún sentenciado", recogiendo un informe del Ministerio Público que precisa que las denuncias no son solo 243, sino 515, hasta junio pasado. 

Si eso nos asombra, es que recién mencionaremos el análisis de Juan Mendoza que destaca que "el Perú es un país que ha seguido el presente siglo una política de  desarme unilateral, a diferencia de nuestros vecinos y del resto del mundo"  What!!?? NO TENEMOS NADA QUE PROTEGER?  Tenemos mucho, pero no aprendemos de nuestro pasado y sobre todo no sabemos pedir, exigir rendición de cuentas, y al final cuando se escriben los libros de historia, no encontramos responsables de nuestra indolencia, que no terminamos de sacudir, y mucho menos de aquellos que colocando en riesgo nuestra seguridad se enriquecieron.

En estas circunstancias, son esperanzadoras las palabras de Mariano Gonzalez, Ministro de Defensa, quien al referirse a las Fuerzas Armadas indicó que se priorizará "el desarrollo del factor humano, bajo el respeto del principio de la meritocracia y el bienestar del personal y mejorar su estándar académico, tecnológico y opetativo"; y que  el Presidente Kuczynski, haya expresado su compromiso de apoyar a las Fuerzas Armadas, lo cual implica satisfacer las necesidades de equipamiento, entrenamiento y bienestar de sus componentes.

Obviamente, pensar que la seguridad de la nación únicamente descansa en las Fuerzas Armadas sería un error anacrónico, pues no solo está la Policía Nacional del Perú, sino la amplitud de instituciones que conforman el Sistema de Defensa Nacional, que a pesar de haberse creado en 1979, aún adolece de dispersión, por su inadecuada gestión y articulación que ha agravado la seguridad de todos los peruanos, y que naturalmente compromete las aspiraciones de acercarnos al primer mundo.

Son diversos factores que entran en el complicado tablero de ajedrez de la seguridad, en la que sus autoridades juegan un papel trascedental, por eso cuando Álvarez Rodrich comenta en La República que nuestros políticos "van aprendiendo a hacer política", surge las angustiosas interrogantes ¿Es justo para el Perú que nuestros políticos asuman cargos  sin preparación?.Acaso, ¿eso no es un riesgo para la seguridad de la nación?. ¿Será por eso que estamos acostumbrados a políticas de poco horizonte? ¿A resolver solo pensando en mantener la curul o cargo en la próxima elección?. Entonces, ¿Cuándo de verdad importará el Perú?

La cereza de la torta, en el día central de las Fuerzas Armadas, la colocó el Primado de nuestra Iglesia Católica, Monseñor Cipriani, al comentar lo dicho por el Papa Francisco sobre el periodismo, importante instrumento del poder nacional en materia de seguridad nacional al poner en relieve tres aspectos: Honestidad, profesionalismo y respeto de la dignidad de las personas. Sin verdad no se construye la seguridad, sin profesionalismo los del vil oficio seguirán escribiendo o comentando chismes, y poco les importará la dignidad de las personas y  mucho menos la seguridad de la nación.

Nuestra intención de pertenecer a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) no podrá alcanzarse si no tenemos un marco de seguridad similar al del primer mundo que permita que la economía nacional se fortalezca porque los inversionistas puedan tener la tranquilidad adecuada  para confiar su capital en nuestro país. 

Entonces, ¿qué esperamos para colaborar con nuestra propia seguridad? ¿qué esperamos para pensar y actuar sistémicamente haciendo funcionar todos los engranajes de ese sistema olvidado llamado Sistema de Defensa Nacional?


miércoles, 24 de diciembre de 2014

LA CORRUPCIÓN: PROBLEMA QUE AFECTA LA SEGURIDAD NACIONAL

DE VERDAD,...... ¿ SE LA QUIERE COMBATIR?

La corrupción es percibida como uno de los principales problemas de nuestra sociedad, y lamentablemente la llevamos sobre los hombros desde los orígenes de nuestra República. Las encuestas nacionales sobre percepciones de la corrupción en el Perú, corroboran la gravedad del problema.

Recordemos que la VIII Encuesta Nacional sobre “Percepciones de la corrupción en el Perú 2013” revela que los peruanos consideramos que los tres problemas fundamentales del país - fuente de preocupación e inseguridad - son la delincuencia, la corrupción y el consumo de drogas.

Aunque la corrupción alcanza a todas las instituciones públicas, el Poder Judicial, la Policía y el Congreso aparecen como las más vulnerables a ésta y, a su vez, como las menos confiables para combatirla. Sin embargo para Alfonso Quiroz, fallecido historiador que estudió a fondo este problema expuesto en su libro “Historia de la Corrupción en el Perú”,  la corrupción ha circundado los grupos de poder, particularmente  gobernantes, políticos y militares.

No cabe duda que este fenómeno tiene implicancia en la Seguridad Nacional, pues se encuentra vinculada  con el tráfico ilícito de drogas, al lavado de activos, afecta al sistema judicial y penitenciario, y en ella se encuentra involucrados funcionarios, y servidores del sector público y privado. Es así que la Conferencia Anual de Ejecutivos CADE 2014, consideró a la corrupción como un problema  social que requiere ser combatido por el sector público y privado,  la academia, la sociedad civil y la población en su conjunto.

Actualmente existen avances facilitados por las normas jurídicas y acciones ejecutivas, como por ejemplo:

-       El fortalecimiento de la Procuraduría Pública Anticorrupción a través del incremento de su presupuesto.
-       Creación de CONABI encargada de ordenar procesos de incautación y administración de bienes nacionales.
-       Apertura  del registro de sancionados y destituidos de SERVIR.
-       Creación de INFOBRAS, registro de obras para monitoreo del avance y cumplimiento de obras.
-       Incorporación del Perú a la Sociedad de Gobierno Abierto.
-       Creación de la campaña “Yo denuncio la corrupción”
-       Creación del Centro de orientación al denunciante y en la elaboración de un Manual del Denunciante.

 Sin embargo, la población sigue sin percibir efectividad en la lucha contra la corrupción e incluso lo está incorporando como  algo normal en nuestra sociedad; así por ejemplo tenemos frases como: “No importa que robe, pero que haga obra”, lo cual es una señal de deterioro que debe llamar la atención, si es que queremos hacer del Perú, un país del primer mundo.

Nuestro día a día nos revela que ni las leyes ni el Plan Nacional de Lucha contra la Corrupción han tenido resultados efectivos para disminuir la corrupción en el país, principalmente aquella ligada al tráfico ilícito de drogas y a la corrupción de funcionarios, lo cual deslegitima a las autoridades que no muestran voluntad en la vía de los hechos, quedándose solo en la fase del discurso.

Lo que el Perú necesita para superar este flagelo nacional, es voluntad política efectiva y participación popular. En ese sentido urge  una  óptima   difusión del Manual del Denunciante, la implementación del Centro de Orientación al Denunciante entre la ciudadanía, particularmente en colegios y municipalidades, y el compromiso de la sociedad civil para abrir  mayores canales de denuncia de actos de corrupción que finalmente se plasmen en la condena judicial  de los malos ciudadanos que corrompen a nuestra sociedad; y también desarrollar acciones para que  la ciudadanía supere el  fatalismo expresado en esta interrogante: ¿para qué denunciar y exponerme a represalias si los corruptos no irán a la cárcel o no recibirán una pena justa?

Por eso es fundamental  que la voluntad política  se  haga realidad con la sanción efectiva de los infractores, para lo cual  es necesario que  - cuanto antes  - la lucha contra la corrupción se vea materializada en la implementación de un Plan Piloto mediante el cual – públicamente  - una institución representativa del Estado sea examinada detalladamente para sancionar los actos de corrupción que pudieran haber sido cometidos por sus funcionarios y servidores públicos,  enfocándose en aquellos revelados a través de los signos exteriores de riqueza. 

lunes, 17 de noviembre de 2014

LOS RETOS DE CADE 2014 Y LA SEGURIDAD NACIONAL


LA PARTICIPACIÓN NACIONAL Y LA NECESIDAD DE ARTICULAR, PRESUPUESTAR E IMPLEMENTAR EL DISCURSO


Para hacer del Perú un país del primer mundo, como reza el eslogan de la exitosa Conferencia Anual de Ejecutivos - CADE 2014, y trazar un derrotero hacia el desarrollo; para hacer del Perú el país libre, próspero y democrático que deseamos, es necesario que todos los peruanos tomemos consciencia de la importancia de involucrarse para sobreponernos a los desafíos y condiciones adversas que obstaculizan nuestro camino hacia el futuro ansiado.

La propuesta ambiciosa de CADE 2014 de impulsar nuestra economía y hacerla más dinámica y competitiva, levantada con el esfuerzo emprendedor de sus ciudadanos, con una institucionalidad sólida y eficaz, es indudablemente motivadora, pues solo así – con el concurso de la sociedad en su conjunto – el Perú será capaz de superar la pobreza y generar prosperidad.



Para llegar al primer mundo, será necesario que cumplamos con los parámetros establecidos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), una meta trazada en el “Plan Bicentenario: el Perú hacia el 2021”. En ese esfuerzo, debemos resolver nuestras principales debilidades que se encuentran en los campos de la educación, innovación, infraestructura, seguridad ciudadana, funcionamiento básico de un Estado descentralizado, y con un sistema de administración de justicia que haga honor a su denominación.

Cecilia Blondet, Directora Ejecutiva de PROÉTICA, nos hizo recordar que la VIII Encuesta Nacional sobre “Percepciones de la corrupción en el Perú 2013” revela que los peruanos consideramos que los tres problemas fundamentales del país - fuente de preocupación e inseguridad - son la delincuencia, la corrupción y el consumo de drogas.

Contrastando esta información con el Índice Global de Paz elaborado por el Institute for Economics and Peace (IEP), que analiza 162 Estados, encontramos que el Perú ocupa el puesto 119 de los más conflictivos, donde el ranking latinoamericano es liderado por Colombia que ocupa el puesto 150, seguido de México (138), Venezuela (129), y que coloca en mejor posición a Brasil (91) y Chile (30).

Recientemente, Francisco Miró Quesada C., Director General de EL COMERCIO, señaló que “de acuerdo con cifras del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), el Perú ha logrado un crecimiento económico sostenido que lo ha convertido en uno de los países de América Latina que más avanzó hacia el logro de los objetivos de desarrollo del milenio. Sin embargo, destacó que, a pesar de esos avances, es un país que mantiene una alta desigualdad económica, factor que influye en el aumento de la violencia y la delincuencia”.

En este contexto, es necesario entender que un indicador clave para medir la mejora de la lucha contra la inseguridad, es la confianza que la ciudadanía tenga en sus instituciones públicas, particularmente aquellas responsables de conducir el país y naturalmente en sus fuerzas de seguridad. Por eso el presidente de CADE 2014, Pablo de la Flor, apuntó claramente que “no es posible convertirnos en un país del primer mundo con instituciones del tercer mundo”.

Un país como el nuestro diagnosticado en exceso, lamentablemente ha fallado en llevar a la práctica importantes soluciones en beneficio de sus integrantes, principalmente por falta de coordinación y articulación en los esfuerzos, incluso no llegando a presupuestar y tampoco a implementar, olvidándose que en nuestro escenario nacional – como en cualquier parte del mundo - las políticas sin presupuesto, son un simple “saludo a la bandera ajena”, y aquellas que logran implementarse sin lograr tener efecto, son nada más que un “engaña muchachos” que afecta a todos los peruanos.

La corrupción, el crimen organizado y seguridad ciudadana, la frustrada descentralización, las trabas para plasmar la diversificación productiva, las limitaciones en la educación, los obstáculos para la inversiones, el aceleramiento de mejoras en la infraestructura, y el mejoramiento del sistema de administración de justicia, fueron los ocho temas priorizados de la agenda del CADE 2014, que nos expresan la preocupación del empresariado peruano en mejorar las condiciones para impulsar el crecimiento de sus propias empresas que a su vez, favorecen el crecimiento económico nacional.

Mientras que los peruanos no superemos los desafíos planteados, no se logrará irradiar confianza en los inversionistas privados, nacionales o extranjeros. Y la confianza, solamente se alcanzará en un clima de seguridad, pues ningún inversionista arriesgará su capital en un ambiente que no le asegure condiciones estables que favorezcan su rentabilidad. He allí donde surge la importancia del Sistema de Seguridad Nacional (legalmente Sistema de Defensa Nacional), conformado por diversos actores que han venido trabajando, cada cual por su lado, sin coordinar y muchas veces duplicando esfuerzos, y peor, otras tantas veces sin lograr plasmar resultados efectivos.

Los esfuerzos dispersos en beneficio de la Seguridad Nacional, hoy en día deben ser articulados y gestionados por la reactivada Secretaría de Seguridad y Defensa Nacional, un organismo público ejecutor, adscrito a la Presidencia del Consejo de Ministros, responsable de la gestión del Sistema de Defensa Nacional y con competencia en todo el territorio nacional.


Esta entidad, creada en diciembre de 2012, en el proceso de su organización también ha pasado por los avatares de la “tramitología”, sin embargo en el año que ha ejecutado su programa presupuestal, viene realizando diversas acciones de coordinación y articulación para formular una nueva Política de Seguridad y Defensa Nacional, justamente para que los esfuerzos converjan en provecho de lograr el clima de tranquilidad que se requiere para mejorar la confianza , y así facilitar el impulso de la inversión que finalmente logrará mejorar nuestro avance hacia el primer mundo; siempre y cuando todos nos incluyamos en este esfuerzo nacional: un deber ineludible para beneficio de cada uno de nosotros, los peruanos del siglo XXI.