Mostrando entradas con la etiqueta Pedro Pablo Kuczynski. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pedro Pablo Kuczynski. Mostrar todas las entradas

martes, 31 de octubre de 2017

LA LEY DE MOVILIZACIÓN NACIONAL

LOS CAMBIOS PENDIENTES EN PROVECHO DE LA SEGURIDAD NACIONAL


La normatividad legal relativa a la movilización nacional empezó a regir en nuestro país mediante la Ley N° 7864 promulgada en octubre de 1933, relacionada a las "medidas destinadas a pasar de la organización de paz a la organización de guerra", denominándose a ellas como Movilización Nacional.

Esta particularidad es incluida recién en una Constitución el año de 1979, en el capítulo referido a la Defensa Nacional y el Orden Interno de la Constitución, estableciéndose que "La ley prescribe los alcances y los procedimientos de la movilización". Posteriormente, días antes de finalizar el gobierno del General Morales Bermúdez, en julio de 1980, se publicó el Decreto Ley N° 23118 precisándose que "la movilización es un proceso permanente inherente a la Defensa Nacional" y que "tiene por finalidad adecuar el Potencial Nacional a los requerimientos de la Defensa Nacional para disponer y asignar oportunamente los recursos necesarios que permitan afrontar situaciones de emergencia que atenten contra la Seguridad Nacional".

El mencionado concepto se mantuvo con el Decreto Legislativo N° 733 de 1991 - de corta duración - que fue derogado por la Ley N° 25415 de marzo de 1992, para  restituir la vigencia del Decreto Ley N° 23118 hasta 2003 en que se promulgó la Ley N° 28101.

La Constitución Política del Estado de 1993, que motivó la actualización de la Ley precitada, con lenguaje parecido a la del año 1979, señala que la "ley determina los alcances y procedimientos de la movilización para los efectos de la defensa nacional". En esa ley, vinculante hasta nuestros días, se conceptualiza que "la movilización es un proceso permanente e integral que consiste en adecuar el poder y potencial nacional a los requerimientos de la Defensa Nacional, a fin de disponer y asignar oportunamente los recursos necesarios para afrontar situaciones de emergencia ocasionadas por conflictos o desastres que atenten contra la seguridad, cuando éstos superen las previsiones de personal  bienes y servicios, así como las posibilidades económicas y financieras".

En la actualidad, de manera general el sentido de este concepto, no ha variado. En realidad podríamos afirmar que este pensamiento está enmarcado en el pensamiento global. Así, para los Estados Unidos de América la movilización "es el proceso de reunión y organización de recursos nacionales para apoyar los objetivos nacionales en tiempo de guerra u otras emergencias" (Joint Publication 4-05, 2014).

En el Perú, a pesar de haber tenido conflictos externos, guerra contra el terrorismo y emergencias de gran magnitud, la movilización nacional nunca se ha puesto en práctica bajo los términos del Decreto Ley N° 23118 o de la Ley N° 28101, lo cual no significa que una ley de esta naturaleza no sea útil. Todo lo contrario, la seguridad de la nación depende primordialmente de medidas preventivas, y las disposiciones de la actual Ley de Movilización Nacional son precisamente actividades de salvaguarda ante la posibilidad del agotamiento de medios para enfrentar situaciones de emergencia.

La Ley N° 28101, a pesar de haberse formulado con anterioridad a la publicación del Reglamento de la Ley N° 26889, Ley Marco para la producción y sistematización legislativa, tiene la estructura apropiada, distinguiéndose claramente las disposiciones generales y las partes sustantiva, procedimental y final que debe observarse en toda Ley. Es así que considera los siguientes títulos: Generalidades, el proceso de movilización y desmovilización, organismos y responsabilidades, recursos de la movilización, dechos y retribuciones, infracciones y sanciones, financiamiento y ejecución de la movilización, y, disposiciones complementarias, transitorias y finales.

La ley propiamente  contiene precisiones legalmente aceptables y acordes con nuestra realidad, sin embargo en lo que se ha fallado es en la implementación. Las etapas de planeamiento y preparación han sido soslayados en todos los niveles, empezando por los planes, empadronamientos que no se han tomado con seriedad, quizás porque a la hora de la emergencia, las Fuerzas Armadas han asumido el problema con sus propios medios o con apoyo de entidades de manera oficial, aunque sobrepasando las formalidades establecidas en los instrumentos de implementación de la ley.

La falta de asignación presupuestal, ha sido otro gran problema, limitando no, pero si anulando la posibilidad de realizar ejercicios de movilización y demovilización, con lo que se trasmitió un equivocado mensaje a la población, con el riesgo consecuente a la seguridad nacional.

En los años transcurridos desde la concepción de la necesidad de prepararnos para afrontar situaciones de emergencia - vía movilización nacional -que son casi los mismos años desde la creación del Sistema de Defensa Nacional, sus componentes son prácticamente los mismos, variándose particularmente la ubicación del ente técnico, hoy no definido en razón de no haberse implementado el DS N° 061-2016- PCM que -entre otros- fusionó a la Secretaría de Seguridad y Defensa Nacional al Ministerio de Defensa (algo que también se hizo en 2003, sin resultados positivos).

Los contenidos que requieren ser modificados en la Ley N° 28101 son:
  • El aspecto conceptual del planeamiento de la desmovilización, que contrariamente a lo precisado en el artículo 11°, debe realizarse en forma concurrente con la etapa de movilización propiamente dicha. No es adecuado, esperar el  momento en que se visualiza el término de la movilización para recién pensar en planear la desmovilización. 
  • Las funciones que corresponden al Consejo de Defensa Nacional (hoy Consejo de Seguridad y Defensa Nacional) deben circunscribirse al máximo nivel del proceso, vale decir: disponer la ejecución de la movilización y desmovilización, la emisión de la directiva nacional y otras disposiciones complementarias que por el nivel sea necesaria la concurrencia del Consejo. Los planes y otros documentos deben ser administrados por la entidad que gestione y articule al Sistema de Defensa Nacional.
  • Las sanciones por imponer deben ser claras, por lo que se debe corregir el artículo 36.5
  • No es adecuado mantener la posibilidad de doble sanción como lo contempla el artículo 37° de la ley.


Los aspectos de forma que requieren ser modificados, se encuentran relacionados a la actualización de los nombres de las entidades que garantizan el proceso de la movilización, para lo cual es imprescindible que se defina la situación del organismo encargado de la gestión y articulación del Sistema de Defensa Nacional, que se encuentra en el limbo legal por falta de implementación del DS N° 061-2016-PCM.

En consecuencia, para que el proceso de movilización nacional funcione adecadamente es imprescindible primero culminar las etapas pendientes de realizar desde el Ejecutivo, para luego tramitar las modificaciones sugeridas. 

Por último será necesario modificar los instrumentos de implementación que hagan del proceso una gestión práctica y útil, y que necesariamente deben encontrarse respaldados del presupuesto correspondiente. Caso contrario este proceso -importante para la seguridad de la nación- seguirá siendo un saludo a la bandera ajena. 

sábado, 24 de septiembre de 2016

LOS DIFERENTES PLANOS DE LA SEGURIDAD QUE SOSLAYAMOS ARTICULAR

DEPENDIENTES DE UNA VERDADERA VOCACIÓN POLÍTICA


El manto protector de la Virgen de la Merced, Gran Mariscala y Patrona de las Fuerzas Armadas del Perú ha permitido que en su día jubilar se propalen, en los medios de nuestra capital, diversas opiniones y notas periodísticas vinculadas a la finalidad constitucional  de estas importantes instituciones: la seguridad de la nación.

El Presidente de la República, quien tambien es responsalasenecesidades a funcional más importante del país, señaló claramente durante su discurso en la ceremonia realizada hoy en el Cuartel General del Ejército, que "Una Fuerza Armada requiere inteligencia de primer nivel" lo cual  es absolutamente cierto, pues no se puede garantizar la independencia, la soberanía y la integridad territorial de la República, sin conocer claramente quién o qué la amenaza.

Sin embargo, ese no es el único objeto de la seguridad de la nación que requiere de inteligencia de calidad y la atención del Sistema de Defensa Nacional: El Director del Diario Correo destaca que “persiste la influencia de Sendero Luminoso en ciertos sectores de la sociedad” al referirse al  Frente de Unidad y Defensa del Pueblo Peruano (Fudepp) que avanza silenciosamente en universidades y gremios, lo cual nos debe hacer pensar que no es casualidad el mausoleo de Comas. ¿Podremos acceder a la OCDE en esas condiciones?

¿Cómo hacer inteligencia financiera sin conocer las transacciones de una persona que, habiendo sido detectada por su banco como sospechosa, tiene cuentas en otras entidades?, se pregunta María del Pilar Tello. A esa agregamos otras interrogantes ¿Los “poderosos” seguirán evitando que se revisen sus activos, bajo la premisa de afectación de su intimidad o peor, de persecución política? Quien no la debe no la teme, y por la seguridad de la nación, todos – y más aún funcionarios públicos y cualquier ciudadano  de a pie– debemos ser pasibles de verificación de  la licitud de nuestra poca o grande riqueza.

Fernando Rospigliosi recalca que "la responsabilidad de los políticos que no están interesados en una UIF con facultades, porque temen que temen que puedan caer en su escrutinio" ¿No es acaso preocupante para la seguridad de todos los peruanos? Peor, si como señala en su columna de El Comercio, que "el narcotráfico goza de excelente salud en el Perú"  y que "vive" por su directa relación con la corrupción de muchos que la avalan con su silencio, concordando con lo escrito por Alfredo Palacios Dongo quien precisó que, según la Oficina Nacional de Políticas de control de drogas de Estados Unidos de América, seguimos "manteniéndonos como primer país productor mundial" de cocaína, por lo que considera que la señora  Carmen Masías, quien nuevamente está a la cabeza de DEVIDA, "debería prioritariamente adecuar la articulación interinstitucional en capacidad, apoyo e inteligencia para control de drogas e insumos químicos". La realidad es que eso, no se hace, o se hace mal (para la foto), y no ahora...desde siempre, desafortunadamente.

Estas amenazas a la seguridad de la nación, no van solas: ahi tenemos a la minería ilegal que no solo afecta al ambiente y al cambio climático que algún día (ojalá muy lejano) nos dejará sin recursos y producirá grandes desastres. Y ya se sienten pasos, como anota Abraham Levy en su nota de Peru 21, al indicar que la variabilidad de las lluvias en la sierra sur, al explicar un informe del Environmental Research Letter. Y ¿qué decir de la trata de personas (que es un delito conexo del narcotráfico y de la delincuencia organizada) que  como resalta el titular de la columna de Lourdes Flores Calvo en El Comercio, hay 243 denuncias en lo que va del año? Más preocupante que eso es conocer lo que informó ayer Peru 21: que "desde 2004 rige la ley contra la trata de personas y hasta ahora no existe ningún sentenciado", recogiendo un informe del Ministerio Público que precisa que las denuncias no son solo 243, sino 515, hasta junio pasado. 

Si eso nos asombra, es que recién mencionaremos el análisis de Juan Mendoza que destaca que "el Perú es un país que ha seguido el presente siglo una política de  desarme unilateral, a diferencia de nuestros vecinos y del resto del mundo"  What!!?? NO TENEMOS NADA QUE PROTEGER?  Tenemos mucho, pero no aprendemos de nuestro pasado y sobre todo no sabemos pedir, exigir rendición de cuentas, y al final cuando se escriben los libros de historia, no encontramos responsables de nuestra indolencia, que no terminamos de sacudir, y mucho menos de aquellos que colocando en riesgo nuestra seguridad se enriquecieron.

En estas circunstancias, son esperanzadoras las palabras de Mariano Gonzalez, Ministro de Defensa, quien al referirse a las Fuerzas Armadas indicó que se priorizará "el desarrollo del factor humano, bajo el respeto del principio de la meritocracia y el bienestar del personal y mejorar su estándar académico, tecnológico y opetativo"; y que  el Presidente Kuczynski, haya expresado su compromiso de apoyar a las Fuerzas Armadas, lo cual implica satisfacer las necesidades de equipamiento, entrenamiento y bienestar de sus componentes.

Obviamente, pensar que la seguridad de la nación únicamente descansa en las Fuerzas Armadas sería un error anacrónico, pues no solo está la Policía Nacional del Perú, sino la amplitud de instituciones que conforman el Sistema de Defensa Nacional, que a pesar de haberse creado en 1979, aún adolece de dispersión, por su inadecuada gestión y articulación que ha agravado la seguridad de todos los peruanos, y que naturalmente compromete las aspiraciones de acercarnos al primer mundo.

Son diversos factores que entran en el complicado tablero de ajedrez de la seguridad, en la que sus autoridades juegan un papel trascedental, por eso cuando Álvarez Rodrich comenta en La República que nuestros políticos "van aprendiendo a hacer política", surge las angustiosas interrogantes ¿Es justo para el Perú que nuestros políticos asuman cargos  sin preparación?.Acaso, ¿eso no es un riesgo para la seguridad de la nación?. ¿Será por eso que estamos acostumbrados a políticas de poco horizonte? ¿A resolver solo pensando en mantener la curul o cargo en la próxima elección?. Entonces, ¿Cuándo de verdad importará el Perú?

La cereza de la torta, en el día central de las Fuerzas Armadas, la colocó el Primado de nuestra Iglesia Católica, Monseñor Cipriani, al comentar lo dicho por el Papa Francisco sobre el periodismo, importante instrumento del poder nacional en materia de seguridad nacional al poner en relieve tres aspectos: Honestidad, profesionalismo y respeto de la dignidad de las personas. Sin verdad no se construye la seguridad, sin profesionalismo los del vil oficio seguirán escribiendo o comentando chismes, y poco les importará la dignidad de las personas y  mucho menos la seguridad de la nación.

Nuestra intención de pertenecer a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) no podrá alcanzarse si no tenemos un marco de seguridad similar al del primer mundo que permita que la economía nacional se fortalezca porque los inversionistas puedan tener la tranquilidad adecuada  para confiar su capital en nuestro país. 

Entonces, ¿qué esperamos para colaborar con nuestra propia seguridad? ¿qué esperamos para pensar y actuar sistémicamente haciendo funcionar todos los engranajes de ese sistema olvidado llamado Sistema de Defensa Nacional?