jueves, 25 de mayo de 2017

#UNASOLAFUERZA

DEBEMOS REPETIRLO!

Cada vez que nuestra selección de fútbol juega un partido por las eliminatorias o la Copa América, todos los peruanos nos ponemos la camiseta nacional y estamos pendiente del avance del encuentro deportivo.Los que no pueden asistir al estadio, se reunen en algún local, en alguna casa, o lo escuchan por radio. Cualquiera sea el medio, la gran mayoría busca conectarse con el desarrollo del juego: ocurre el fenómeno de la conexión en masa, de la unidad de ideales.

Los efectos del reciente nesfasto "Niño Costero" ocasionaron también esa particular conducta, esa  conexión que nos identificó con el interés nacional, demostrando que los peruanos somos solidarios, y que cuando nos proponemos hacerlo, ponemos nuestro hombro, nuestro espíritu y nuestro corazón para resolver un problema de nuestra nación, más aún si afecta a nuestros connacionales.

En el diario quehacer, no siempre se repite esta conexión y nos sustraemos a lo particular, permitiendo que a nuestro alrededor sucedan eventos que afecta nuestra paz social, nuestros derechos y el futuro de nuestros descendientes. ¿Por qué para unas cosas nos unimos automáticamente y para otras -que están a nuestro alcance - simplemente las obviamos? ¿Será por falta de motivación? Tal vez, ¿ausencia de liderazgo?

Es cierto que las necesidades y los problemas públicos deben ser resueltos por nuestras autoridades, y que deben contar con el soporte de la sociedad civil y la participación de todos. Sin embargo, seamos realistas, las autoridades motivan poco y casi ni lideran para conseguir la participación de la sociedad, y a veces parece que no les interesa conseguir tal concurso, y solo reaccionan con la presión mediática o la protesta popular.

Hay tiempo aún para corregir los errores y encausar el trabajo en provecho de los intereses del Perú. Sólo se tiene que ser coherente con los planteamientos del plan de gobierno que los ha llevado a dirigir el país: "Sin seguridad no hay inversión y no prospera el bienestar y la actividad económica y social. La seguridad de los ciudadanos abarca todo lo que ocurre en su día a día, incluyendo la tranquilidad de la vida cotidiana, la estabilidad jurídica, el derecho de vivir en paz en una sociedad democrática y que respeta a los derechos humanos".

En este tiempo, no es nada conveniente las poses, ni los arrebatos. Aquí lo que importa es fomentar el diálogo, de lograr el concurso nacional, de liderar motivando y dejar de lado cualquier otro interés que no sea el nacional. Eso se demuestra con hechos y no con un par de tuits; se revela cumpliendo las funciones que la ley señala, trasparentando las acciones, mostrando los avances y enmendando los yerros, cada cual en su campo: El Ejecutivo implementando las políticas públicas (muchas desactualizadas), el legislativo formulando leyes y realizando el control político, del cual solo han dado una pequeña muestra (aunque Zavalita se moleste), los gobiernos sub nacionales desarrollando sus localidades, y la sociedad civil participando plenamente. Nadie tiene que enojarse si se equivoca, nadie debe hacer escarnio del error. 

Es hora de pensar en el Perú, pongámonos la camiseta y ¡seamos siempre #UNASOLAFUERZA!

viernes, 19 de mayo de 2017

¿MAREO DE PODER....O QUÉ?!

LA VOCACIÓN DE SERVICIO SE DEMUESTRA CORRIGIENDO ERRORES Y CON GESTIÓN TRANSPARENTE

¿Será posible que - de verdad, algún día - la expresión de Jorge Basadre "El Perú es más grande que sus problemas", deje de ser solo una alentadora aspiración y se convierta en una realidad nacional?  Depende de todos nosotros, sus ciudadanos, cuya gran mayoría - equivocadamente -cree que su participación democrática está circunscrita en depositar una cédula en las urnas para elegir a las autoridades, que suponemos han de solucionar las necesidades públicas  o que promoverán el mejoramiento de  nuestra economía personal o familiar.

Nuestros deseos, desafortunadamente no terminan siendo lo esperado,  pues los ganadores, seguramente con las mejores intenciones, no resultan ser lo que parecían en la campaña, sea por falta de liderazgo, reducido equipo para ocupar los numerosos puestos de funcionarios de confianza en la administración pública, desorganización, desconocimiento del problema público, limitada visión de largo plazo, poca experiencia en el manejo de la cosa pública o en la interacción política, desequilibrio en la comunicación estratégica, devolución de favores (lindando con la corrupción) y peor que todo lo anterior: mantener la creencia que lo saben todo, que el resto está equivocado o que no colaboran por resentimiento.


Y así, cuando la improvisación es más grande que el planeamiento de Estado, los equipos de campaña se van desintegrando y los cargos oficiales  no se ocupan por las personas que hipotéticamente estudiaron el problema, que son especialistas en la materia del sector por administrar; y aparecen nuevas personalidades, comunes o "de lujo" que "desconocen mayormente" el área en que se van a desempeñar y al ocuparlo su sentido común resulta insuficiente, empezando porque necesitan rodearse de colaboradores, gente de confianza que necesariamente tampoco son especialistas, por lo que terminan con la inconstitucional conducta de vulnerar las leyes, dejando de lado lo básico como el cumplimiento de sus propias funciones, reemplazándolas por otras actividades mediáticas, para la tribuna, o para dar cuenta a los críticos y a la opinión pública, resaltando que sí trabajan duro y que están avanzando en la solución del problema público, cuando todo indica que el camino tomado los aleja del interés nacional.

En esa "ruta sin hoja", sin planeamiento sistémico, sin servicio civil meritocrático, en algunos casos con equipos de perfil de "chi señó", se recurre a la "mecedora", al sobredimensionamiento de acciones, al engaño, a la demagogia, a medias verdades, al ocultamiento de lo fáctico, que fácilmente es recogido por los adversarios políticos convirtiendo el escenario político en una aburrida novela en la que perdemos todos, pero en la que alguien va a ganar (dinero y/o poder) aprovechando de la oportunidad que las circunstancias ofrecen.

Los problemas del Perú, no son solo grandes, son diversos, complejos y mutantes, y todos están relacionados a la economía, la cual se mejora cuando existe el estado de confianza de saber que se han adoptado todas las medidas preventivas, de estar seguros que las leyes se cumplen, que las instituciones se respetan y que la justicia llega oportunamente.Nuestros problemas, tampoco son nuevos; por eso es iluso pensar o tratar de hacer pensar a la población que se van a solucionar de la noche a la mañana, peor aún cuando la credibilidad se pierde por falta de honestidad en la gestión pública.

Mucho por corregir, sí; seamos parte de la solución: participemos!








jueves, 11 de mayo de 2017

DE LA REACCIÓN AL CORTO PLAZO

¿J_DIENDO AL PERÚ?


 Cuándo el papel aguanta todo, los planes de gobierno, los compromisos, actas y promesas de campaña suelen ser meros requisitos para acceder a una posición de poder, en vez de ser instrumentos que guíen a la solución de los problemas de la población, que amenazan sus posibilidades de crear las condiciones para alcanzar el bienestar general soñado.



Lamentablemente, nuestra sociedad no se ha preocupado en desarrollar una cultura democrática que evite que periódicamente estemos en la encrucijada de la elección del mal menor, tal vez porque los ciudadanos "de a pie" ocupan mayor parte de su tiempo en conseguir el pan de cada día, mientras que las clases mejor acomodadas se preocupan en incrementar sus ganancias, permitiendo que muchos de la clase política (y económica) inmerecidamente sigan con poder e influencia, soslayando los intereses nacionales. 


En esta interacción política y social, la organización política y la institucionalidad pareciera ser lo menos importante, para gozo y beneplácito de los que perduran en el poder, en su uso o tras de él, haciendo que el Perú siga estancado, repleto de amenazas a la seguridad y tranquilidad de todos, con gente que se enriquece a expensa de millones de conciudadanos, lo cual hace que nuestra memoria sea golpeada, una y otra vez, con la interrogante de Zavalita "¿Cuándo se jodió el Perú?

  Se sigue hablando de legalidad, de transparencia; de lucha contra la corrupción, el narcotráfico, el terrorismo el crimen y la delincuencia organizada...y desafortunadamente - en los últimos años - sólo se muestra cuadros estadísticos que no concuerdan con la calle. 


¡Qué pena que en este ciclo las cosas no sean tan diferentes!: Las expresiones declarativas, las buenas intenciones destacadas con un mejor aparato publicitario resaltan la acción reactiva, pero no disimulan la falta de organización y la mirada de corto plazo, que olvida las aspiraciones nacionales y la seguridad de las futuras generaciones.


 También se revela la negación de esfuerzos de Estado, que ahora se opacan o anulan para ganar aceptación. Así tenemos un GORE-Ejecutivo, cuando la LOPE estableció el Consejo de Coordinación Intergubernamental; INDECI y CENEPRED que se quedaron sin la responsabilidad del proceso de reconstrucción; Política de Modernización de la gestión pública sin servicio civil meritocrático; Seguridad Nacional una vez más desarticulada, entre otros, que demuestran que la institucionalidad no se respeta y que las Políticas de Estado, poco importan...eso parece.

 Entonces,.... Zavalita... ¿Se seguirá j_diendo al Perú?

jueves, 4 de mayo de 2017

SEGURIDAD, PREVENCIÓN Y BUEN GOBIERNO

#UNA SOLAFUERZA  PARA EL RESPETO A LA LEY E INSTITUCIONALIDAD....

 Antes del inicio de las lluvias, huaycos e inundaciones ocasionados por el "Niño costero" muchas de las autoridades del gobierno nacional no imaginaban que todos estos fenómenos de la naturaleza conjugada con la mala gestión de gobiernos pasados, ocasionarían un grave problema contra la seguridad de las personas, crearía caos y cierta sensación de ingobernabilidad. 

 Y que si no fuera por la presión de la prensa y opinión pública, el Ejecutivo en pleno seguiría en sus cómodas posiciones y no hubiera hecho acto de presencia en el interior del país, aunque (como lo diría la Ministra de Justicia y Derechos Humanos) sin saber que hacer para solucionar el problema de la gente afectada,....hasta que llegaron las Fuerzas Armadas. 


 ¿Habrá servido todo esto para que reflexionen que el fin supremo de la sociedad y del Estado es la defensa de la persona humana? ¿qué es deber primordial del Estado proteger a la población de las amenazas contra su seguridad? 

 Quiérase o no, la gestión del Estado en procura de la responsabilidad constitucional de promover el bienestar general, está íntimamente ligado a la seguridad en toda su amplitud, en todas sus dimensiones, y que - ojalá se entienda -no es exclusividad de las Fuerzas Armadas. Quién niegue esta ineludible realidad, no es un estadista, no piensa en el Perú y su población o peor  solo observa sus intereses personales. Lamentablemente, como diría el Maestro Machiavelli, de ese tipo de gente sobran ejemplos.

 Es cierto y loable que se actuó apoyando a la población, y que se salvó el momento, pero no tratemos de tapar el sol con un dedo: Fueron acciones REACTIVAS, para "parchar", y muchas de ellas para la foto o el FB, para levantar las encuestas. De esta experiencia ha quedado demostrado que la seguridad solamente se consigue con acciones y medidas preventivas reales, no con aquellas que se ven espectaculares en un plan con bonita carátula.

Las acciones reales son aquellas que se introducen en los presupuestos y que se implementan consiguiendo resultados e impactos positivos, que se planean como dijo Sun Tzu hace muchísimo tiempo: "quien consigue ganar una batalla es que ha hecho muchas evaluaciones preliminares antes de comenzar la lucha".
Para eso deben funcionar entidades dedicadas a planear, a crear supuestos, escenarios, ensayar caminos, determinar activos críticos, encontrar a los adversarios y buscar sus debilidades, etc....eso no se hace en el día a día que enfrentan nuestros políticos, que -seguro-  con buenas intenciones, están aún aprendiendo lo que sucede en sus sectores.
La forma como funciona en los países desarrollados es  con seguridad, prevención y buen gobierno. Allí apuntamos ¿no?


 Dios quiera que ahora que la calma es aparente, se hagan esfuerzos para que la calidad de gobernar, el buen gobierno, gobernanza, como le quieran llamar, empiece a revelarse en nuestra vida diaria, con una sociedad y principalmente con autoridades que respeten las leyes y la institucionalidad, y no que se dediquen a desviar los intereses nacionales por otros particulares, a cuesta del futuro y dinero de nuestra población, de todos nosotros.

 Las actitudes reactivas pueden surtir efecto un tiempo, pero el respeto a la institucionalidad, el cumplimiento de la ley, sus procesos y procedimientos, asegurarán el éxito, pues son las instituciones quienes tienen los especialistas (en teoría, si el servicio civil de verdad es meritocrático) y donde existe la experiencia de haberse administrado casos similares, o al menos de haberse estudiado y planeado.

No se puede estar ninguneando u obviando a quienes tienen que cumplir funciones que la ley exige, eso es mal gobierno. Por eso, que -en el futuro- INDECI, se preocupe de los procesos de gestión de riesgos de desastres (ya le quitaron  la reconstrucción que era de CENEPRED); que el Ministerio del Interior atienda el orden interno, y si no tiene la capacidad recurra a las FFAA; y que estás cumplan el rol que la Constitución y la Ley les señala, cada cual con sus atribuciones, cumpliendo su deber y su especialización como dice el refrán:"zapatero a tus zapatos".

Cada cual en su labor, no interponiendo o superponiéndose en las funciones de otros. Hay quienes deben planear, hay quienes deben gestionar y articular y también quienes tiene que capacitar (para crear cuadros), ejecutar, controlar y supervisar; si no se hace así quedaremos atrapados en medio del tráfico de la ingobernabilidad, que la ven otros estados y los inversionistas extranjeros, quienes obviamente no colocarán un centavo en donde no hay seguridad, inestabilidad o donde las instituciones sean solo una caricatura.

 El buen gobierno, se demuestra haciendo funcionar los sistemas e instituciones, aplicando e implementando las políticas públicas que responden a las necesidades de la población.

Y si finalmente,el deber primordial del Estado está relacionado a la persona, a protegerlo de las amenazas a la seguridad (pues solo así habrá crecimiento y desarrollo) entonces es deber de quien dirige el gobierno -en cualquiera de sus niveles- prevenir sistémicamente. 

Hay que hacer que funcione el Sistema de Defensa Nacional, gestionado y articulado en todos sus procesos, claro siempre que de verdad se piense en los intereses nacionales. 

 ¿Queremos crecimiento, ingresar a la OCDE, que suba el PBI? Entonces actuemos coherentemente y que el Sistema arranque nuevamente.Un sistema que tiene muchos componentes (todas las entidades públicas y gobiernos) y que por eso hace dificil la tarea -nunca hecha plenamente- y que desafortunadamente fue detenido cuando estaba dando los pasos fundamentales. Tal detenimiento vista de otro ángulo no es más que una acción que linda con la ignorancia o que demuestra una terca falta de capacidad para gobernar; o mucho peor, con la traición. 

¿Cuánto restará al PBI las amenazas a la seguridad que vemos que avanzan sin que haya alguien que las trate de manera sistémica? MOVADEF, narcotráfico, trata de personas, minería y tala ilegal, contrabando, conflictos que afectan el orden interno, servicio civil con profesionales que no conocen que deben hacer, corrupción en todos los niveles.....

¡Qué la prosperidad de todos los peruanos se trabaje con seguridad, prevención y buen gobierno!......¡qué no sea otro cuentazo!

jueves, 9 de febrero de 2017

OBSERVACIONES AL PROYECTO DE LEY N° 772/2016-CR PARA MODIFICAR DIVERSOS ARTÍCULOS DEL DECRETO LEGISLATIVO N° 1141  DECRETO LEGISLATIVO DE FORTALECIMIENTO Y MODERNIZACIÓN DEL SISTEMA DE INTELIGENCIA NACIONAL-SINA Y DE LA DIRECCIÓN NACIONAL DE INTELIGENCIA -DINI




Mediante la Ley N° 30535, publicada el 10 de enero pasado, se ha realizado modificaciones al Decreto Legislativo N° 1141, dentro de los cuales se define el marco de actuación de la función de inteligencia al en uno de sus objetivos que anteriormente incluía la responsabilidad de “proteger las capacidades nacionales y evitar acciones de inteligencia de actores que representen amenazas a la seguridad nacional”.

Proteger las capacidades nacionales, es un ámbito que sobrepasa al Sistema de Inteligencia Nacional, y que corresponde al Sistema de Defensa Nacional, por eso se hizo bien en modificar este objetivo centrándolo en una de los ámbitos de la función de Inteligencia, de esta manera: “8.2 Proteger las capacidades nacionales frente a acciones de inteligencia u otras encubiertas provenientes de actores que representan amenazas a la seguridad nacional”

La función de inteligencia tiene solamente dos ámbitos: Inteligencia y Contrainteligencia, traducidos en obtener conocimiento útil para enfrentar a las amenazas a la seguridad nacional, y en negar el acceso a la inteligencia adversaria, lo cual permitirá proteger a los Activos Críticos Nacionales. Estas tareas incluyen el empleo de operaciones encubiertas, de ser necesario.


En consecuencia, considerar a la Dirección Nacional de Inteligencia  como la autoridad técnica normativa en materia de seguridad digital (17.8), no es correcto, pues esa categoría de la Seguridad es de competencia del Sistema de Defensa Nacional, que dispone de una entidad responsable en temas de ciberseguridad, a pesar que aún no ha emitido la Política  Nacional de la Información que permita hacer frente a las amenazas a la Seguridad Nacional  en el Ciberespacio. Lo que sí consideramos adecuado son las otras funciones agregadas sobre la materia (17.17; 17.18) que sí se encuentran enmarcadas en el ámbito de la función de Inteligencia.

Empleando este mismo argumento, no es adecuado que la DINI elabore el Plan Nacional de Seguridad Digital, pues las acciones de seguridad y defensa nacional son de competencia del Sistema de Defensa Nacional. Debe tenerse en cuenta que la DINI, brinda el conocimiento útil, a sus usuarios y son ellos quienes adoptan las medidas de seguridad o Defensa, conforme lo establezca y apruebe el Presidente de la República, quien es también quien preside y dirige el Sistema de Defensa Nacional.

Por otro lado, estimamos inadecuado volver a modificar el art 10° relativo al Plan de Inteligencia Nacional, incluyendo a la seguridad digital y gestión de riesgos. Este plan debe centrarse en dar las responsabilidades para orientar el esfuerzo de búsqueda de información en todas las dimensiones, no solo en el ciberespacio, en atención a las conclusiones obtenidas en la Apreciación de Inteligencia.

 Asimismo, es pertinente recordar que en “el Proceso de planeamiento de Inteligencia (PPI), la gestión de riesgos se materializa principalmente en la determinación de escenarios de riesgos. Esta determinación se realiza tomando en cuenta el  Inventario de Activos Críticos Nacionales (IACN) –que contiene la relación de activos imprescindibles para el logro de los objetivos de Estado–, la misión u objetivos de Estado y la inteligencia disponible.

Con fines de generar conocimiento (Inteligencia), el análisis consiste en evaluar el riesgo de un proceso o política en particular en función a las capacidades o ventajas que puede presentar un actor determinado.

Con fines de seguridad(Contrainteligencia), el análisis consiste en establecer los niveles de riesgo que soporta cada activo crítico tomando en cuenta las formas de acción establecidas en la inteligencia disponible.

De este modo, es posible realizar –sobre la planteada en el IACN– una nueva priorización, y así orientar de manera eficiente los recursos de inteligencia y contrainteligencia, en la planificación de las actividades de Inteligencia Nacional”. En síntesis, la gestión de riesgos es una actividad que se realiza tanto en el proceso de Inteligencia como en el de Contrainteligencia, no constituye un proceso independiente.

En este sentido, consideramos que el artículo 10° debe permanecer tal como lo establece la Ley N° 30535.

Finalmente, estimamos que corresponde al Congreso de la República conformar un Grupo de Trabajo especial para realizar un profundo análisis del Decreto Legislativo N° 1141,en el que debe tenerse en cuenta las conclusiones y recomendaciones del Informe Final presentado por la Comisión Reorganizadora de Alto Nivel de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI) creada con el Decreto Supremo N° 013-2015-PCM.

ES NECESARIO PRECISAR 
La necesidad de conformar el grupo de trabajo antes señalado, está en concordancia al DS N°071-2015-PCM que dispuso se continúe con la suspensión de ejecución de acciones de inteligencia operativa, contrainteligencia y consolidación de apreciaciones a cargo de la DINI, dispuesta en la Primera Disposición Complementaria Transitoria del Decreto Supremo N° 013-2015-PCM, hasta la aprobación de la nueva Ley de la Dirección Nacional de Inteligencia, basada (de acuerdo a la parte considerativa de dicho DS) en el Informe final de la Comisión reorganizadora citada.

En otras palabras, mientras que no se promulgue la nueva Ley, el ente rector del Sistema de Inteligencia Nacional mantendría recortada sus funciones, situación en la que se encuentra desde  marzo de 2015, a menos que se emita una norma legal que levante la suspensión.